Santificación

Santificación

Escrito por: Tom Harris | Lugar: Sydney, Australia | Publicado: jueves, 27 de mayo de 2010
<p class="ingress"> En la Biblia leemos que sin santidad nadie verá al Señor. Si somos honestos, tenemos que admitir que nuestra naturaleza está lejos de ser santa. Entonces, &iquest;Cómo puede acontecer una tal transformación?</p> <p> <span class="bible-quote">&laquo;Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.&raquo; </span><em><span class="bible-quote">Rom 6, 22.</span></em></p> <p> <strong>La Santificación es un fruto.</strong> Para que esto suceda debemos liberarnos del pecado de tal manera que podamos ser siervos de Dios. En Romanos 7, 25 Pablo dice que él con la mente sirve a Dios, mas con la carne a la ley del pecado. Pablo no sirve al pecado con su mente &ndash; él no cedió ante la tentación, sino que venció en el poder del Espíritu. La ley del Espíritu de la Vida lo libró de la ley del pecado y de la muerte. Rom. 8, 2. La ley del pecado y la muerte actúa sobre mí solo cuando yo sirvo a la ley del pecado con mi mente.&nbsp;</p> <h4> Ley del pecado en mis miembros</h4> <p> Sin embargo él igual servía a la ley del pecado con su carne. &iquest;Cómo es esto posible? Podemos usar un ejemplo muy simple que nos ayude a entender esto. Piensa en un hombre que aprenderá a tocar piano. Con su mente él sigue las notas, y las toca en el piano lo mejor que su capacidad y entendimiento lo permiten, sin embargo igual se equivoca. A esto se refiere Pablo cuando dice <span class="bible-quote">&laquo;Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.&raquo;</span> Rom. 7, 22-23.</p> <p> No tenemos que confundir la ley de nuestros miembros con la ley del pecado y de la muerte &ndash; la primera entra en vigor cuando sirvo a la ley del pecado con mi carne (no con mi mente), mientras que la segunda entra en efecto cuando sirvo a la ley del pecado con mi mente.&nbsp;</p> <h4> La Santidad es desarrollo</h4> <p> Si volvemos al ejemplo del hombre del piano, él nota inmediatamente cuando toca mal, pero él no ha hecho esa falla con su mente &ndash; es la otra ley en sus miembros que se hace notar. Otros errores que él no se dé cuenta, el maestro (el Espíritu Santo) deberá informarle e indicárselos.<br /> <br /> Así es para todos aquellos que sirven a Dios con la mente; constantemente se percatan que sus obras y acciones han sido influenciadas por la ley del pecado la cual se encuentra en sus miembros. Cuando descubren esto, entonces se declaran de acuerdo con el juicio del Espíritu, y odian el pecado y le dan muerte por medio del Espíritu. <span class="bible-quote">&laquo;For dersom dere lever etter kjødet, da skal dere dø. Men dersom dere ved Ånden døder legemets gjerninger, skal dere leve.&raquo;</span> Rom 8, 13.</p> <p> Las obras de los miembros son obras que a través de la ley del pecado en mis miembros son hechas manifiestas. No son hechas por voluntad, así como el hombre del piano que no se equivocó voluntariamente. <strong>Cuando descubro estas obras y las llevo a la muerte, soy santificado.</strong>&nbsp;&nbsp;</p> <h4> Debo tener interés en la Santificación</h4> <p> Lo lejos que el hombre progrese tocando piano va a depender de su capacidad y del interés que tenga. La santificación no tiene nada que ver con la capacidad que uno tenga, sino va a depender del interés. Pablo llegó lejos en el camino de la santificación ya que él tenía un gran interés. Él estaba asido de la vida de Jesús, <span class="bible-quote">&laquo;&hellip;yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.&raquo; </span>Fil 3, 13-14.</p> <p> Alguien que de vez en cuando hace una buena acción puede sentirse satisfecho, por lo que no se percata de la otra ley en sus miembros. Pablo, al contrario, encontraba siempre esta ley en sus miembros, él queriendo hacer el bien, hallaba esta ley, que el mal estaba en él. Rom. 7, 21. Si realmente servimos a Dios y nos alegramos en su ley, entonces encontramos también esta misma ley. Lo que es importante es que sirvamos a Dios con un corazón franco en todo, y no sirvamos al ojo, como los que quieren agradar a los hombres. Efesios 6, 6.<br /> <br /> Cuando hacemos la voluntad de Dios de todo corazón encontramos esta ley en nuestros miembros &ndash; en cambio los que sirven al ojo, como los que quieren agradar a los hombres nunca descubren esto; ellos no tienen un oído para escuchar la voz del Espíritu y tampoco son capaces de recibir instrucción y disciplina del Espíritu. Pero no nos desanimemos cuando descubramos que el mal está presente en nosotros y que sentimos la disciplina del Espíritu, ya que justamente esto nos da la posibilidad de santificarnos aún más. &iexcl;Sí! Mientras más soy santificado, más mi vida es bendecida, tanto para mí como para los que me rodean. (Hebreos 12, 10- 11.)<br /> &nbsp;</p>