¡Completamente libre!

¡Completamente libre!

Escrito por: Inga M. Larsen | Publicado: jueves, 19 de marzo de 2015

– La cruz es realmente la solución en todas las situaciones, dice Fedora con entusiasmo. Fedora Lewis, de Detroit, EE.UU., era atormentada por su fuerte temperamento. Ahora esta mujer de 39 años, nos cuenta cómo la cruz la hizo completamente libre.

– La cruz es realmente la solución en todas las situaciones, dice Fedora Lewis con entusiasmo. – En casa con sus seis hijos – ellos prestan atención, sabes. Siguen atentamente. ¡Y más que nada quiero  mostrarles que esta vida funciona! ¡Esta es una vida verdadera y real!

Fedora Lewis tiene una esencia inusualmente brillante. Con un rostro que irradia calidez y bondad, cuenta cómo llegó a una vida crucificada con Jesús.

– Cuando crecí, me di cuenta que tenía un gran temperamento. Realmente un gran temperamento… «¡Ach...!» ¡Un enorme genio! ¡Demasiada agresividad! Si alguien pulsaba el botón equivocado, entonces salía todo, dice Fedora atentamente.

– Recuerdo que lloré a causa de esto. Oré: «Señor Jesús, ¿cuándo voy a terminar con esto?» Entonces mi padre me dijo, – Sólo la cruz puede hacerte libre. Y cuando eres libre; cuando la verdad te ha hecho libre, ¡entonces eres verdaderamente libre!

La primera reacción de Fedora fue: – Papá, no estoy muy segura. Creo que jamás será así conmigo.

– La cruz me hizo realmente feliz

Fue difícil para Fedora creer que era posible dejar de ser irritada. Especialmente cuando estaba con sus hermanos podía sentir cómo el enojo literalmente burbujeaba por dentro. Pero Fedora recibió respuesta a sus oraciones. Recibió una fe viva en lo que Jesús dice en Lucas 9,23:

Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.

Fedora eligió simplemente creer en lo que leía en la Biblia. Recibió fe de que era totalmente posible seguir a Jesús en su propia vida, aquel que negó los deseos en su carne; todos los días – en todas las situaciones.

– Hubo muchas veces que caí; donde no tuve éxito. Pero no me di por vencida. Y a medida que pasó el tiempo, la fe creció. Cada vez comencé a tener más victorias, dice – mientras compara las diferentes tentaciones con estar en una guerra. En esta guerra interior contra el enojo y la irritación, comenzó constantemente a tener más victorias.

¿Qué se necesita para llegar a la misma vida? 

– Tuve que tomar la Palabra de Dios y ponerla en práctica en mi vida; en casa – allí donde a menudo perdía los estribos.

Suena muy simple cuando Fedora habla al respecto. La paz y confianza en su forma de hablar es increíble, y da testimonio de que es algo que ha probado y puesto en práctica. Pero ¿qué se necesita para llegar a la misma vida?

– Tuve que tomar la Palabra de Dios y ponerla en práctica en mi vida; en casa – allí donde a menudo perdía los estribos.

Pregunto si ha habido una palabra específica de Dios que la ha ayudado. Responde rápidamente: – Para mí, cuando era joven, se trató de «vestirme de toda la armadura de Dios». Para vencer en todas las situaciones, realmente necesitaba el escudo de la fe, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, así como está escrito en la Biblia.


Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.(…)

Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. (Efesios 6, 11.16-18)

– Tengo que prepararme. ¡Porque esto es una batalla! continúa. – Debo orar. Debo leer la Palabra de Dios. Por mi propia parte tuve que hacer esto todos los días. De lo contrario era imposible.

Fedora cuenta con entusiasmo cómo con la ayuda de la oración, y la Palabra de Dios, recibió poder y ayuda para crucificar (negar) las malas tendencias en su carne. Conforme pasó el tiempo se dio cuenta que su temperamento comenzó a ser un problema cada vez menor. Contrariamente comenzó a recibir poder de Dios para ser paciente y amable con sus hermanos y hermanas.

– Y vencer de este modo... ¡Simplemente me llenó mucha alegría!

– Y vencer de este modo... ¡Simplemente me llenó mucha alegría! dice con una enorme sonrisa. – Así fue conmigo. Mucha alegría. La cruz me hizo realmente libre. Y cuando fui mayor, pude decir: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí. (Gálatas 2, 20)

Todavía necesito la cruz

Fedora habla con una convicción sencilla y tranquila. Esta es una vida que ya ha vivido durante muchos años, y que con valentía puede testificar que funciona. Pero, ¿ha llegado tan lejos que ya no necesita más la cruz?

– ¡Oh, no! Responde con una carcajada. – Necesito la cruz más que nunca.

Porque, a pesar que Fedora ha tenido victoria en muchas circunstancias de la vida, puede contar que Dios continuamente le muestras nuevas áreas donde puede llegar a una purificación mayor.

– Sin embargo sigo trabajando en esta área de la ira. Muchas batallas se han ganado, pero sigo luchando contra este enemigo. Y tengo fe que llegaré a una plena victoria sobre este enemigo. De todo corazón creo que voy a tener victoria.

Como madre de seis hijos, suele suceder que su viejo temperamento intenta surgir nuevamente. Cuando los hijos discuten y gritan, y todos quieren un pedazo de su atención, entonces Fedora siente que la frustración se manifiesta. Pero conoce la técnica de combate. Sabe que no tiene que ceder ante la tentación de enojarse.

En su ajetreado día a día tiene sin embargo suficiente tiempo para leer la Palabra de Dios como cuando era más joven. Dice que cantar canciones que fortalecen la fe es una gran ayuda. Cantar canciones, escritas por hombres y mujeres temerosos de Dios que han vivido una vida en fidelidad a Dios, trae un buen espíritu en casa.

– Y todo lo que me quiere hacer decir: «¡Cállense todos!» «¡A tu habitación!» – y por supuesto que a veces hay que hacerlo, añade rápidamente. – Pero primero tengo que estar completamente tranquila, entonces puedo organizar a los niños, dice con una risa contagiosa.

– ¡Pruébalo!

Le pregunto al final qué le diría a alguien que no cree en el poder y la ayuda de la cruz para vencer en las tentaciones.

– Si no creen, les diría – ¡Pruébalo en primer lugar! ¡Pruébalo! Y si no te ayuda, entonces no lo sé. Yo estaría muy sorprendida, sonríe.

– Pero pruébalo, porque el Espíritu Santo es tan poderoso, que te puede ayudar en todas las situaciones.