Cristianismo – más que rituales

Cristianismo – más que rituales

Escrito por: Elise Davatz | Lugar: Sonnmatt, Suiza | Publicado: jueves, 26 de marzo de 2015

– Dios se ha hecho cargo de mis planes en el futuro, ¡por lo que no necesito preocuparme nunca más!

Marianne Zinsli nos cuenta su historia. Nos reunimos en un cálido ambiente, a media luz en su acogedora sala de estar. Ella vive en un pequeño pueblo al noreste de Suiza y hace, aproximadamente diez años, conoció a Brunstad la Iglesia Cristiana (BCC).

Su vida era perfecta. El trabajo soñado como profesora y muchos amigos. Su familia era su apoyo y siempre estaban allí cuando los necesitaba. Ella disfrutaba de la vida, y participaba activamente en los trabajos voluntarios de su comunidad. Tenía una vida con sentido. Ella lo tenía todo...

...excepto a Dios. Por supuesto que conocía las ceremonias y rituales religiosos. Sin embargo, ¿una vida personal con Dios? Este era un concepto desconocido para Marianne.

– ¿Puedo responder a las expectativas de mis amigos y familia? ¿Hay vida después de la muerte?

– Sabía que Dios existía en alguna parte, pero nunca hablé de ello, simplemente no me parecía importante.

Ella estaba ocupada con la planificación de su vida a la perfección, sin embargo, se dio cuenta que la ansiedad abordaba su vida.

– ¿Puedo responder a las expectativas de mis amigos y familia? ¿Hay vida después de la muerte?

Marianne conoció a Brunstad la Iglesia Cristiana (BCC) a través de un compañero en la clase. Al comienzo fue curiosidad, después fue  interés, y hoy es su vida.

Al comienzo fue curiosidad, después fue  interés, y hoy es su vida.

– Nunca sentí ningún tipo de presión cuando conocí a Brunstad la Iglesia Cristiana. Por el contrario, pude ver felicidad y esperanza. Fue impresionante ver cómo las personas interactuaban entre sí. Nadie tenía exigencias o expectativas respecto de los demás. Fue como si dejara una pesada carga. Finalmente, pude ver lo que hacía falta en mi vida.

Un capitulo en la Biblia (Salmos 23) fue muy claro para ella en ese tiempo, y desde entonces ha sido una gran ayuda:

Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.

Desde entonces, Dios y su Palabra, se han convertido en una consecuencia natural en su vida cotidiana. Las reuniones y actividades con Brunstad la Iglesia Cristiana (BCC) han sido una fuente de fortaleza y alegría para ella.

– Podemos dar nuestra vida a Dios. Dejar en sus manos, nuestros planes y objetivos. Así es como puedo obtener ayuda en mi propia vida. De esta forma, ¡tengo mucho más para dar a los demás!

Hoy Marianne se siente segura.

– Quiero utilizar mi vida para hacer la voluntad de Dios. De esta manera, soy más y más feliz.

Ella pensaba que su vida era perfecta. Sin embargo, fue aún mejor.