¿Es posible ser verdaderamente bueno?

¿Es posible ser verdaderamente bueno?

Escrito por: Inga M. Larsen | Publicado: jueves, 24 de noviembre de 2011

- No por ser un joven amable uno está en condición de ser bueno, dice este chico de 21 años llamado Ben Chadwick de Inglaterra. Él ya ha experimentado lo que nos dice, y con gusto quiere compartir esta revelación que ha recibido.

Ben se sienta frente a mí. Para comenzar esta tranquilo, y algo recatado.

Cuenta que tuvo una infancia buena en Durham al norte de Inglaterra, y como muchos otros chicos de su edad le gusta mucho el futbol. También le agrada escuchar música, de preferencia junto a sus amigos.

Cuando comienzo a adentrarme más en su vida espiritual, un resplandor se enciende en sus ojos; como si todo ese aire modesto desapareciera. Su tono de voz se vuelve decidido y firme:

- Hay un verso muy sencillo que dice: Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado. (1 Pedro 4,1)  Esta es una promesa en la Biblia, en la cual he decidido creer. Cuando niego mi propia voluntad para hacer la voluntad de Dios, puedo terminar con todo aquello que sé muy bien es incorrecto.

Me sorprenden su ardiente entusiasmo y convicción en esta área.

Ben pertenece a una pequeña iglesia en Durham. Esta iglesia consta de 25 hermanos, de los cuales 10 son jóvenes. Ben es el segundo mayor del grupo.

Cuenta que a temprana edad recibió el sentido de la responsabilidad en el pequeño grupo de jóvenes. Tenía un anhelo muy fuerte de ser bueno con ellos. Entonces comenzó a organizar actividades divertidas con los chicos menores.

«Pareces un chico amable»

«Esto suena algo prometedor», pienso. – ¿Entonces siempre ha sido, en realidad fácil para ti ser cristiano? pregunto. Y consciente del efecto provocativo de la pregunta, agrego: - Pareces un chico amable.

Ben se pone ahora serio: - No por ser un joven amable uno está en condición de ser bueno, dice Ben esbozando una sonrisa. – Durante mucho tiempo pensé justamente que era una persona amable. A menudo me lo decían, incluso yo mismo llegué a creerlo.

Cuenta que sin problemas encontraba cosas divertidas para hacer con sus amigos, los que eran felices y agradecidos por lo que él hacía. El problema surgía sin embargo, cuando tenía que ser amable con aquellos que, humanamente hablando, no se llevaba bien.

- Experimenté, y aún sigo experimentando, que hay personas que tienen una forma de ser que me irrita. De tales personas parece más fácil simplemente mantenerse alejado.

Un cuidado e interés verdaderos

Sin embargo Ben, había decidido ser una buena persona. No estaba conforme con simplemente mantenerse alejado. Pensó en todo el cuidado que había él recibido – no solo por parte de sus padres – sino también de aquellos jóvenes que hicieron cosas buenas cuando era más joven. Ellos le demostraron un cuidado pleno. Sin diferencias. Un cuidado e interés verdaderos.

«¿Cómo lo habían logrado?» pensó Ben. Este ejemplo de vida le atrajo. No quería preferir a algunos sobre otros. Si había decidido ser una buena persona, tenía que hacerlo sin salvedades.

Lo que Jesús dice en Mateo 16,24 le dio a Ben la respuesta que buscaba:

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

- Vi un factor común en todas aquellas personas que admiraba, y que tenían este amor y cuidado que yo también anhelaba recibir. Ellos habían entendido lo que Jesús dice acerca de tomar su cruz.

Ben pudo ver que ser cristiano no  eran aquellas obras visibles que hasta entonces había relacionado con ser cristiano. Por ejemplo, encontrar cosas divertidas para hacer con los  más jóvenes podía ser naturalmente un fruto de ser cristiano, sin embargo vio que el cristianismo era algo mayor que esto.

- El tomar su cruz y seguir a Jesús es una vida oculta. Este es un ejemplo de negar y odiar, el mal que vive en la carne.

- El tomar su cruz y seguir a Jesús es una vida oculta. Este es un ejemplo de negar y odiar, el mal que vive en la carne.

- Esto significa que no necesito cargar por todas partes el egoísmo y la irritación que viven dentro de mí. Cuando niego la irritación, por ejemplo, – cada vez que esta aparece, puedo con la ayuda y el poder de Dios superar este problema para siempre. Es un gran consuelo pensar en esto.

Ben habla con un resplandor en los ojos. Pareciera que acaba de ganarse la lotería, y que ahora nos cuenta en qué ha pensado invertir el dinero.

- A pesar de que todavía soy tentado a irritarme, cada vez más a menudo experimento la sensación de que; - he logrado algo – he traspasado algo – por la gracia de Dios he hecho algo que naturalmente no hubiera podido hacer.

¡Esto  me da un gozo que no puedo describir con palabras!

- Y en base a estas pequeñas pruebas, te das cuenta que – no hay nada mejor que esto: Nada en el pecar y seguir mis deseos naturales puede compararse con esto; el saber que soy libre de mi forma natural de pensar, hacer y actuar. ¡Esto  me da un gozo que no puedo describir con palabras!

- Por supuesto debo orar

Me sorprende la firme convicción de este joven que al principio era tan modesto. Pero, ¿cómo puede dejar simplemente de ser una persona irritada? Le pregunto de dónde saca la inspiración y fuerza para ello.

- Por supuesto debo orar. Sé que cuando estoy con ciertas personas hay una «lucha». Por lo que debo prepararme para ello.

Ben compara estas pequeñas situaciones diarias, con estar en una guerra.

- Uno tiene que prepararse para la batalla. Debo orar a Dios. Leer la Biblia. De esta manera recibo palabras que son de ayuda en aquellas situaciones difíciles. Si la irritación se presenta, entonces puedo recibir fuerza de Dios para decir  «no» a tales pensamientos. Creo que cuando uno tiene la necesidad de ser bueno, entonces Dios te ayuda.

Ben se refiere al verso: Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. (2 Crónicas 16,9)

- Cuando simplemente tienes esta aflicción en tu corazón de que odias el mal que quiere manifestarse y hacerse presente en las situaciones, entonces es claro que Dios te da la fuerza para vencer tus «enemigos interiores», continúa Ben con entusiasmo.

Este joven habla con firmeza y convicción. Sin embargo, no puedo quitarme la idea de que; ¿no es fácil esto para él? Después de todo es un «chico amable».

Todos tienen la misma carne

Ben hace referencia a lo que Jesús dice en Lucas 18,19:

¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios.

Él precisa que todos tenemos la misma carne. Quizás tenemos diferentes tendencias; algunos son agresivos e impetuosos. Otros son amables exteriormente, pero tal vez tienen problemas reales con la amargura en el corazón. Independiente de las tendencias no podemos ser felices mientras carguemos por todas partes estas tendencias negativas en nuestra carne.

- No importa lo bueno que somos en lo externo; si realmente quiero ser de ayuda a otras personas, debo primeramente crucificar o purificar el deseo de hacer lo que sé es incorrecto. (Gálatas 2, 19-20)