«Jamás seré así...»

«Jamás seré así...»

Escrito por: Karien Achterberg | Lugar: Utrecht, Holanda | Publicado: jueves, 22 de diciembre de 2011

… pensó Gabriëlle (63), cuando entró en contacto con Brunstad la Iglesia Cristiana (BCC). Conoció a muchas personas cálidas, cariñosas y sinceras, lo que la hizo sentir simplemente desalentada.  Aunque ya han pasado más de 20 años, ella tiene este recuerdo muy vivo.

Lo único que tienes que hacer es entregarte a Dios, Él trabaja contigo así como eres, por lo que no necesitas preguntar a los demás lo que piensan sobre ti.

«Me di cuenta que jamás podría ser como ellos. Sencillamente, no tenía ese amor con las personas que me rodeaban. No creía que esta vida fuera algo para mí, por lo que no seguí asistiendo a las reuniones. Sin embargo, hubo una hermana que continuó escribiéndome muy fielmente. Recibía dos cartas de ella cada semana. En un momento dado, le respondí que no iría más a las reuniones porque no podía ser como los demás. Entonces me respondió algo que hizo que todo  diera un giro: «¡Pero no tienes idea! lo único que tienes que hacer es entregarte a Dios, Él trabaja contigo así como eres, por lo que no necesitas preguntar a los demás lo que piensan sobre ti.» En ese mismo momento recibí ánimo. Me di cuenta de la dirección que podía seguir con mi vida, y decidí asistir a las reuniones nuevamente. Pude sentir un alivio dentro de mí.» 

Para mí, escuchar decir esto a Gabriëlle fue algo completamente nuevo. Ella es justamente una de las personas más cálidas, cordiales, atentas y llenas de amor que me rodean. Juntas hablamos una tarde entera sobre esto. Sobre la manera que Dios la ha guiado en su vida. La ayuda que ha recibido en su vida, en sus situaciones, también a través del dialogo con otras personas. Recuerda bien lo que una vez le dijo alguien, que era ella quien decidía alimentar el pecado, y todos esos pensamientos malos que salen a flote. Todo aquello que no recibe alimento, muere. No es complicado ser una persona cálida, amable y llena de amor, porque es Dios quien nos ha formado para esto.

¡Qué felicidad! no solo de saber esto, sino experimentar que Dios es quien nos forma, en las situaciones de la vida, ¡en la única persona que Él anhela formarnos!