– La alegría es algo que podemos ejercitar

– La alegría es algo que podemos ejercitar

Escrito por: Bessie Wong | Publicado: lunes, 07 de mayo de 2012

Cuando Enoch Wong de Hong Kong vio que las personas que hacían la voluntad de Dios eran realmente felices, tomó una decisión. Ahora desea que los demás jóvenes de su iglesia local experimenten lo mismo.

Enoch es el mayor de los jóvenes en la iglesia de Hong Kong, a pesar de que sólo tiene 26 años de edad. Es sábado por la tarde y nos encontramos en un campo de futbol en los Nuevos Territorios de Hong Kong para ver el partido de futbol semanal de los jóvenes. Él ha estado muy ocupado esta tarde – ha trabajado voluntariamente en la propiedad de la iglesia, tocado el piano y traducido en la reunión de jóvenes, además condujo un auto lleno de chicas bulliciosas al partido de futbol y se rió mucho durante la entrevista.

Es más que «ser bueno»

– Siento que debo participar de este trabajo misionero; tengo que ayudar a los demás para que vean y sean atraídos por esta vida. Es una vida que  no solamente me hace a mí feliz, sino que también a los que están a mí alrededor.

Él se refiere a su entorno más cercano a misionar: su familia, amigos y colegas. Entonces le pido que me cuente un poco más a fondo sobre esta vida.

– Una vida con victoria completa sobre el pecado. Hace una pausa y continúa.
– Una vida que siempre nos da la posibilidad de ser feliz.

Esta es la vida cristiana en la cual cree y él mismo vive.
Habiendo crecido en la iglesia, asistió a la escuela dominical y reuniones al igual que la mayoría de los niños cristianos. Sin embargo, siendo Enoch un niño, no vio nada especial en esta vida.

– En ese tiempo asistir a la escuela dominical era sólo parte del programa; algo completamente normal, dice. Él sabía que «ser cristiano significaba ser bueno», sin embargo no entendía que el verdadero cristianismo era algo mucho más profundo.

Quizás fue porque comenzó a crecer y también por la ayuda que recibió de otras personas, pero gradualmente Enoch comenzó a entender más lo que realmente significa ser cristiano. Como adolescente tomó una decisión personal acerca de su fe, y dio su corazón a Jesús durante una reunión de jóvenes.

Tomar una decisión

Pero, ¿porque tuvo la necesidad de convertirse? A él siempre le había parecido ser un niño ejemplar en la iglesia. Le hago mención sobre esto, y él me explica sobre aquellos pecados ocultos que viven en cada persona.

Menciona un ejemplo que cualquier adolescente reconocería:

– Las pasiones juveniles – el deseo hacia el sexo opuesto – esta es una zona por lo general difícil para los jóvenes. En el comienzo uno no tiene idea que es pecado, por lo que es muy fácil permanecer en él, dice con sinceridad.

En Mateo 5, 28 Jesús habla sobre este tema y deja muy en claro que nuestros pensamientos son tan importantes como nuestros actos: Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

Por la Palabra de Dios que escuchó en la iglesia pudo Enoch ver el pecado que hay en la naturaleza humana, y que es en nuestros pensamientos donde debemos ganar la batalla contra el pecado. También recibió fe en que la Palabra de Dios no son pensamientos idealistas ni palabras vacías.

– Realmente es posible resistir estos pecados.
Y esto fue justamente lo que él hizo.

Después de haber tomado esta decisión, la vida igual continuó con sus altos y bajos, recuerda.
– ¡Pero fue un comienzo!

Un momento crucial en la vida Enoch llegó en el año 2005, cuando tuvo la oportunidad de trabajar con un grupo internacional de jóvenes en Noruega. Vio que estos jóvenes estaban dispuestos a vivir por lo demás, y no para ellos mismo, y esto les daba «felicidad tanto a ellos mismos como a los demás».

Enoch cuenta que personalmente le ha traído gran alegría obrar conforma a la Palabra de Dios. Inspirado por eso, ya no se sintió conforme con solo ser un receptor. Ahora quería llevar esto a los jóvenes de su iglesia local.

– Quería que ellos experimentaran la misma alegría y paz que yo había recibido.

– La alegría es algo que podemos ejercitar

– [Una transformación] de no ser, a ser de gran bendición. Así es como Enoch se describe a sí mismo cuando regresa a su vida cotidiana en Hong Kong. Ahí vuelve a encontrarse con viejos problemas y nuevas presiones, sin embargo lo agradece, ya que esto le da muchas oportunidades para seguir intentándolo, y pensar en cómo puede bendecir y edificar a los demás.

Por supuesto que hay momentos en que Enoch es tentado a dudar y desalentarse.
– Un verso en Jeremías me ha sido de gran ayuda, donde está escrito que Dios nos ha prometido futuro y esperanza.

También piensa en todo lo que ya ha experimentado con Dios, y ha optado por aferrarse a su fe.
– Cuando Dios me escogió, seguramente también me preparó un camino.
Hoy día, cuando Enoch mira al grupo de jóvenes en Hong Kong, siente gran felicidad de que puede estar con personas que comparten su mismo anhelo. Para Enoch, el desarrollo que ellos han tenido es simplemente fantástico.

– Me di cuenta que la alegría no es algo que solo escuchamos en las reuniones en la iglesia, sino que es algo lo cual podemos ejercitar y compartir con los demás: haciendo el bien, bendiciendo y edificando a otros.

– La juventud es un tiempo precioso

Mientras habla, mira atentamente a los chicos y chicas que juegan muy activos futbol. Uno de ellos dice algo gracioso y Enoch estalla en carcajadas. Está claro que esos jóvenes son una alegría e inspiración para él.

Continúa hablando acerca del futuro y cómo uno puede ser un evangelista en el lugar que está.
– Son muchas las cosas que podemos hacer como jóvenes, y debemos estar preparados para cuando las oportunidades lleguen. La juventud es un tiempo precioso. Ir por el camino de Dios es definitivamente lo mejor que podemos hacer, concluye.