La extraordinaria verdad acerca de lo que significa realmente seguir a Jesús

La extraordinaria verdad acerca de lo que significa realmente seguir a Jesús

Escrito por: Brian Janz con Garret Kellas | Publicado: martes, 13 de septiembre de 2016

«Parecía que siempre cambiaba. Que siempre había un nuevo libro o un nuevo pastor con algunas grandes ideas que se supone debíamos seguir para ser buenos cristianos, pero en realidad no entendía cuál era el punto central.»

Conoce a Garret, un hombre joven que creció en una familia religiosa normal, iba a la iglesia cada domingo e iba a un colegio cristiano desde niño, pero que no podía hacer coincidir la religión con lo que él leía en la Biblia.

«La base de mi fe fue que Jesús era Dios, y que si crees en Él - que murió en la cruz y resucitó - entonces tienes una entrada gratis al cielo. Y la meta era vivir la vida de la mejor manera posible y tratar de seguir la Biblia en la mayor medida posible.

Siendo un joven comencé a leer mi Biblia, y recuerdo que comencé a notar que había inconsistencias entre lo que estaba escrito y las enseñanzas de la iglesia en este tiempo. En Juan 3, 8 está escrito: «El que practica el pecado es del diablo» lo cual me asustó mucho, porque sabía que estaba pecando. Pregunté a los pastores sobre esto, pero no tuvieron una respuesta o explicación al respecto ya que ellos mismos no vivían una vida en victoria.

En Juan 3, 8 está escrito: «El que practica el pecado es del diablo» lo cual me asustó mucho, porque sabía que estaba pecando.

Para mí era bastante claro que debíamos dejar de pecar. Sin embargo, el anuncio en la iglesia era que Jesús perdona tus pecados pasados, los presentes y los futuros, y eso era todo; pero en la Biblia leía que si continuas en pecado entonces eres del diablo.

Estaba atado a mis deseos y mi orgullo, y muy atado a lo que los demás pensaban y me hacían. No tenía paz ni alegría, pero siempre las estaba buscando. Fui de iglesia en iglesia intentando encontrar esa paz y alegría que leía en la Biblia, pero no podía encontrarlas.

El verdadero propósito de la vida de Jesús

Para ser honesto, creo que la mayoría de los cristianos en realidad no sabe cómo vivió Jesús. Piensan que solo bajó y navegó por la vida porque era Dios. Jesús dice: «Ven, y sígueme» pero, ¿cómo iba a lograr esto si Jesús era Dios? Soy sólo un humano; no puedo hacer lo que Dios puede hacer.

Me parecía una salida tan fácil que Jesús bajó para decir «Oh, vengo aquí abajo, y como Dios voy a hacer muchos milagros, pero no necesito relacionarme con las tendencias humanas para no ser tentado por el pecado.» Pero Él nos dice, «¡vete, y no peques más!» ¿Por qué pedirnos algo que era imposible?

Está escrito que Él puede simpatizar con nuestras debilidades, pero el Jesús en el que crecí creyendo – no podía simpatizar con mis debilidades.

Pero, ¿dónde está la compasión en esto? Está escrito que Él puede simpatizar con nuestras debilidades, pero el Jesús en el que crecí creyendo – no podía simpatizar con mis debilidades. No podía simpatizar con el hecho de que no podía obtener victoria sobre las pasiones juveniles. No podía simpatizar con el hecho de que era difícil ir a la escuela, ya que tal persona pensaba esto de mí o tal persona murmuraba esto otro acerca de mí. En este Jesús – no había nada lo cual podía seguir.

Predicar una vida, no solo una palabra

Anhelaba creer que era posible vivir una vida victoriosa. Me di cuenta que realmente quería ser una bendición, pero estaba tan atado a lo que otros pensaban de mí; a mis propias exigencias sobre los demás que debían darme las gracias, y me di cuenta que en realidad no podía ayudar a nadie si estaba atado por el pecado. Está escrito que la iglesia tenia apóstoles, profetas, maestros y evangelistas, pero cuando crecí nunca vi tales personas. Recuerdo claramente que pensé, ¿Dónde están los apóstoles? ¿Dónde están los Pablos, los Pedros y Juanes de hoy?

Pablo escribe: «y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,» (1 Corintios 2, 4) Parecía que todo era sólo palabras persuasivas en las iglesias que asistía. Escuchaba y pensaba; «estas son buenas palabras», pero al día siguiente, una vez terminado el día domingo, cuando entraba en las tentaciones y  pruebas, no había nada que me ayudara. No recordaba lo que el pastor había dicho.

Parecía que todo era sólo palabras persuasivas en las iglesias que asistía. Escuchaba y pensaba; «estas son buenas palabras», pero al día siguiente, una vez terminado el día domingo, cuando entraba en las tentaciones y  pruebas, no había nada que me ayudara. No recordaba lo que el pastor había dicho.

La primera vez que escuche a alguien hablar con poder fue cuando un hombre llamado Jether Vinson vino a la iglesia a la que estaba asistiendo en ese tiempo. Cuando él predicó, pude sentir que era su vida; era su testimonio. Él había vivido una vida en victoria sobre el pecado. Este era su ejemplo, y podía ver la manera como él vivía su vida y la manera como él actuaba que realmente era libre del pecado, y me dio tal esperanza que esto podía ser igual para mí, que ya no tenía que continuar en el pecado.

Un poco de tiempo después recuerdo haber leído que «Jesús crecía en sabiduría y en estatura,» (Lucas 2, 52) y pensé: Vaya, ¿Jesús crecía? Dios no necesita crecer. Dios es Dios. ¿Qué más puede ser añadido a Dios? Pero Jesús creció en sabiduría y estatura, y para mí esto era algo enorme. ¡Puedo crecer en sabiduría y estatura! Jesús no era Dios. Él era el Hijo de Dios. También debía seguir a Dios. Y esta idea, que puedo seguir a este Jesús que está escrito en la Biblia, trajo una gran alegría a mi corazón. ¡Oh, puedo seguir a este Jesús!

Siguiendo las pisadas de Jesús

Antes de convertirme, antes de recibir esta nueva forma de pensar que es realmente posible seguir a Jesús, mi única esperanza en esta vida estaba en las cosas terrenales como casarme, tener una casa y tener un buen trabajo. Fue una gran decepción y molestia cuando las cosas no fueron como debían. Era un constante «si esto o esto pasa entonces esta es una buena vida, pero si no sucede entonces es una mala vida.»

Fue una gran decepción y molestia cuando las cosas no fueron como debían. Era un constante «si esto o esto pasa entonces esta es una buena vida, pero si no sucede entonces es una mala vida.»

Después de convertirme mi esperanza fue ser como Cristo; ser una bendición para los demás. En Romanos 8:28 está escrito: «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien...» y por eso cada una de las circunstancias en que me encontraba eran para mi bien. Esto fue un gran cambio entre antes y después de convertirme – tenía una meta completamente nueva para mi vida.

Justamente esto fue muy emocionante para mí, porque finalmente me dio una esperanza para esta vida y no solo para la venidera, o bien una entrada gratis al cielo.

Llegué a la fe en la Biblia y cuando comencé vivir esta vida y a tomar una batalla en mis pensamientos – en contra de mis pasiones juveniles, en contra de mi orgullo y mi deseo de juzgar a los demás, vi que cada vez recibía más paz y alegría ya que estaba siendo libre del pecado. Finalmente pude servir a los demás ¡sin pensar en mis propios sentimientos y exigencias!

Creo que realmente hay un cuerpo, un Espíritu, un bautismo. Así es como es. Me refiero a que eso es lo que dice la Biblia. Así que por eso creo que aquellos que realmente tienen un anhelo de seguir las pisadas de Jesús, las pueden encontrar; ellos encuentran la iglesia.»