La palabra que ninguno quiere oír

La palabra que ninguno quiere oír

Escrito por: Anne Mette & Trond Eivind Johnsen | Lugar: Drammen | Publicado: jueves, 09 de julio de 2015

Nos reunimos a charlar con Synøve Østgård junto a una copa de café y un poco de helado. Hablaremos acerca de un incidente que hace algunos años atrás causó una profunda impresión en todos nosotros. Cuando el médico dijo la palabra que en realidad ninguno quiere oír.

 Noviembre del 2008 fue un mes especial para Synøve. Estaba cansada, y con dolor de cabeza, y con muchas cosas para hacer, estaba a punto de comenzar a decorar para navidad.

Ese día jueves llego a su casa desde trabajo alrededor de las seis, pero en lugar de comenzar con la decoración de navidad, como lo había planeado, llamó a un amigo cercano. La sensación de estar siendo acorralada en una esquina era abrumadora. Algo estaba mal. Tenía que hablar con alguien.

«Estoy muy cansada,» dice. Y no alcanza a decir nada más. Las palabras son demasiado largas y lo que murmura es incomprensible. «¡Muero!» alcanza a pensar, y todo se vuelve negro.

Justo cuando su hijo respondía la llamada. «Tienes que ir a la habitación de tu madre. Creo que algo ha sucedido con ella.» Los niños encuentran a su madre inconsciente en el piso. Synøve termina en el hospital, donde piensan que ha tenido un ataque epiléptico. Unas horas más tarde reciben un nuevo mensaje. El médico advierte a su marido que han encontrado algo en el cerebro que quieren seguir examinando. Aún nadie sabe bien lo que realmente ocurrió.

 

La palabra que ninguno quiere oír

– Siento que realmente hay un espíritu poderoso en la palabra «cáncer» 

Tumor cerebral. Cáncer. El diagnóstico fue completamente inesperado. Los médicos habían encontrado un tumor cerebral, y con esto la causa de sus extraños ataques. Esto es una noticia impactante para Synøve, su marido y sus hijos. El médico utiliza la palabra «cáncer».

– Siento que realmente hay un espíritu poderoso en la palabra «cáncer». Ha sido una lucha muy dura no dejar que esto me afecte, que «tengo cáncer, he tenido cáncer, y que quizás voy a morir de cáncer».

Solo unas semanas antes de esto Synøve leyó un verso en la Biblia: «Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación» (Filipenses 1,19). Este fue un verso en el cual Synøve encontró gran consuelo durante el periodo de la enfermedad. Desde el primer instante ella fue consciente de que esto tenía un propósito, tanto para su propia vida como quizás para la vida de los demás.

 

Miedo a la muerte

¿Piensa si muero a los 80 años de edad, y arruino cada día de mi vida solo estando preocupada? O bien, ¿Piensa si muero dentro de un año, el cual solo me he preocupado de estar afanosa?

La respuesta más natural para Synøve era que debía estar preocupada. Como una persona que siempre se ha preocupado. Preocupado cuando sus hijos conducen por carreteras resbaladizas. Preocupado si no sabe dónde están sus hijos. Por supuesto que había probabilidades que se preocupara también por morir ¿verdad?

– En una noche en el hospital, sentí cómo el miedo a morir me abordó. Sentí mucho miedo. Oré. «Querido Dios, ahora tienes que hacerte cargo de mi cuerpo y mi familia, de todo. Me entrego totalmente a ti, para que dirijas mi vida como a ti te parece.» Y me dormí, dormí muy bien. Desde entonces lo tengo así, a pesar de que he sido probada en mi declaración «Querido Dios, ahora tú te haces cargo». He tenido que luchar para permanecer, y constantemente he tenido que aferrarme a la fe. Aunque no llegue a una tranquilidad de inmediato, constantemente he sido recordada de lo que le dije a Dios.

– ¿Piensa si muero a los 80 años de edad, y arruino cada día de mi vida solo estando preocupada? Oh bien, ¿Piensa si muero dentro de un año, el cual solo me he preocupado de estar afanosa?.

 

El tumor debe ser removido

Aunque se desconoce si el cáncer de Synøve es maligno o no, sin embargo, es tan gran que igual representa una amenaza. Si se expande, causaría más convulsiones y daño cerebral. Por lo que los médicos deciden operarla para extirparle el tumor.

– Es claro que las oraciones han estado a cargo mío antes y después de la operación. Para todos a mí alrededor esto tuvo que haber sido mucho peor. No sentí miedo o carga. En lo absoluto. ¡Es todo para la gloria de Dios! ¡Por naturaleza yo no soy nada!

Antes de la operación Synøve se entera que la parte derecha de su cuerpo puede quedar totalmente paralizada. Una cirugía al cerebro es una operación muy complicada, y los médicos quieren que ella esté consciente de los riesgos. Los médicos no sabían con lo que se encontrarían una vez extirpado el tumor.

¿Existe alguna propagación? ¿Es maligna o benigna? A pesar de todo esto, Synøve experimenta una especial paz justo antes de la operación. Durante la noche duerme plácidamente, y se siente segura, en buenas manos antes de entrar a la sala de operaciones. Cuando Synøve despierta de la anestesia, los médicos están entusiasmados y en suspenso, para el gran alivio de todos, todo parece estar funcionando.

Después de la cirugía, Synøve tiene que continuar con una ronda de 33 quimioterapias en el Radium Hospital de Oslo. Es un tratamiento agotador que acaban las fuerzas por completo, y que con el tiempo hace que pierda todo el cabello.

 

Una visión de futuro en todo lo que hacer

Una cosa es decir que voy a creer en Él, y otra cosa distinta es vivir por fe. Son dos cosas en realidad muy diferentes.

Desde el primer día Synøve sintió que la mano de Dios estaba sobre ella, refiriéndose a un Dios que no hace nada para causar daño, pero que tiene una visión de futuro en todo lo que hace. Durante todo el período Synøve opta por reposar en la fe de que lo que suceda será la voluntad de Dios, a pesar de que aun no era indiferente ante la idea de si sobrevivía o no.

– ¿Quien va a morir entonces? ¿Quién quiere esto? Cuando tienes esposo y una familia no quieres otra cosa que vivir para ellos, sin embargo, todavía era difícil saber: ¿Debo creer firmemente que voy a sanar y sobrevivir, o bien, que voy a estar en paz «suceda lo que suceda»? Yo quiero por supuesto luchar para sobrevivir, pero ¿Qué tal si esta no es la voluntad de Dios?

Pregunte a un amigo cercano sobre este punto. ¿Por qué orar, si Dios ha decido que no sobreviviré? Él respondió que está escrito que uno «cuando ora puede cambiar los pensamientos de Dios». Entrar en la indiferencia de que «lo que sucedió, tenía que suceder», no es el espíritu correcto. Sin embargo, aun sentía que mi lucha más grande era entrar en reposo, y que Dios tenía todo el control y sabía lo que estaba haciendo.

– No me atrevo a decir que estaba 100% segura que iba sobrevivir. De todos modos después de un tiempo, hice todo lo que pude para recuperar mis fuerzas: me fui a pasear, y deje de preocuparme y deprimirme por lo que pudiera acontecer.

Vivir por fe

– He decidido seguir creyendo en Él. Una cosa es decir que voy a creer en Él, y otra cosa distinta es vivir por fe. Son dos cosas en realidad muy diferentes. Muchos pueden decir que creen, pero a la hora de la verdad – cuando se preguntan que vendrá en la siguiente curva, ahí entonces es cuando cuenta vivir por fe.

– Piensa en todas esas personas que durante sus enfermedades o un cáncer están sin Dios, sin ninguna esperanza. Uno puede admirarse de cómo manejan la situación. Yo, sin embargo, tengo muchos – muchos hermanos, que oran por mí, tengo el evangelio. Puedo recibir parte de los tesoros que ningún otro los puede tomar, tesoros que tengo por la eternidad. Ninguno otro puede tener parte en ellos, aun cuando todo a mí alrededor se desmorona.

¿Ha sido esto realmente algo difícil para mí? Al contrario, me ha dado lugar a algo mucho mejor. Dios me ha mostrado un cuidado y compasión increíbles.

Synøve está de vuelta hoy en su trabajo, y participa en forma activa en la vida familiar y en la iglesia. Hoy no hay muchas cosas que la hacen recordad la triste palabra «cáncer», sin embargo, nunca olvidara lo que Dios hizo por ella durante todo ese tiempo tan particular.