– Las bombas caían cada 2-3 minutos

Escrito por: Ruben Ellefsen & Trond Eivind Johnsen | Lugar: Ziv'on, Israel | Publicado: viernes, 19 de noviembre de 2010

En julio del 2006 estalló la guerra entre Israel y el Líbano, después de numerosos incidentes en la frontera Líbano-Israelí. La guerra cobró más de 1300 vidas, y causó gran destrucción tanto en Israel como en el Líbano.

La mayoría de las batallas libradas durante los 34 días, en el verano del 2006, se desarrollaron en el norte de Israel. Aquí, solo a unos kilómetros al sur de la frontera, vivió el oficial israelí y padre de familia Zvi Okun (48 años) en el pequeño asentamiento israelí, kibbutz Ziv'on. Cuando la guerra estalló, las bombas provenientes del Líbano comenzaron a caer en el pequeño asentamiento, por lo que naturalmente la mayoría de sus habitantes huyó hacia el sur – con la excepción de Zvi y su familia. Dios obró tanto en Zvi como en su esposa una clara convicción de que era seguro permanecer, y en fe a Dios ellos eligieron permanecer allí entre la lluvia de bombas con sus siete hijos. Para la mayoría de la gente esta decisión sería una locura, sin embargo para Zvi y su familia fue una decisión fundada en una gran fe y convicción interior.

 Los niños jugaban afuera mientras las bombas volaban sobre sus cabezas. Después de haber visto la fe de sus padres a Dios ellos no encontraron razón para preocuparse, por lo que salieron a jugar con seguridad mientras los misiles volaban sobre sus cabezas. Esta misma confianza en Zvi, cuando recibió la noticia de que una bomba había caído en su jardín posterior lo llevó a decir: « ¡Sí, por supuesto no explotó!». Él sabía que Dios le guardaría a él y su familia.

« Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; Mas a ti no te llegará.» Salmo 91, 7. Zvi refiriéndose a este versículo cuando recuerda los acontecimientos del verano del 2006.

 

¡Sí, por supuesto no explotó!