Mi camino hasta Dios y mi camino en adelante

Mi camino hasta Dios y mi camino en adelante

Escrito por: Jana Chavdar | Lugar: San Petersburgo, Rusia | Publicado: domingo, 11 de enero de 2015

Olga Fadjeva creció en la Unión Soviética, donde la palabra de Dios era considerada una aventura. Desde su infancia tuvo el anhelo de hacer lo correcto, y tomar buenas decisiones. Sin embargo, su experiencia era que la mayoría de las personas estaban más interesadas en su beneficio personal. Esto la angustiaba y la hacía más introvertida.

¿Por qué nací, si la forma cómo vivo no tiene mucho significado?

«¿Por qué nací?» era una pregunta retórica que Olga a menudo se hacía. «¿Por qué nací, si ser una persona buena y ser justa no significa mucho?».

A los 32 años leyó la Biblia por primera vez. Fue una revelación cuando leyó que hemos sido creados para buenas obras. (Efesios 2,10) Esto es lo que es agradable a Dios, y esto fue lo que Jesús anheló y obró.

««¿Por qué nací, si ser una persona buena y ser justa no significa mucho?»

«Jesús anhelaba lo mismo que yo, ¡hacer lo bueno! ¡Esto fue una gran alegría! Nunca había escuchado esto antes. Me di cuenta que era para mí. Era algo con lo que podía identificarme, algo que había estado buscando por mucho tiempo.»

Dios me mostró el dolor dentro de mí y el camino de salida

Un año después Olga entró en contacto con una congregación que predicaba lo que ella había estado buscando. «Recuerdo que cuando llegué, Dios me mostró que tenía mucha ansiedad, miedo y dolor – que no tenía espacio para la alegría y la paz en mi vida. Era como un profundo pozo sin fondo.»

Está escrito en Mateo 11, 29-30: «Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.» Olga testifica con claridad que esto fue lo que sucedió en su vida. Cuenta que cuando escuchó sobre la humildad, humillarse bajo la poderosa mano de Dios en plena certidumbre de fe, encontró finalmente la paz y reposo en su vida.

««¡Hace mucho tiempo que ya no siento miedo, ahora sólo siento esperanza!»

«¡Hace mucho tiempo que ya no siento miedo, ahora sólo siento esperanza! ¡Sé lo que tengo que hacer! Conozco un camino que me libera del miedo, y del dolor. Sólo Dios puede brindar verdadero amor y esperanza. Y no hay nada mejor que esto. ¡Lo que anhelaba, y esperaba en mi infancia, los mejores deseos, lo he encontrado junto a Dios!»

¿Confío en mí misma o en Dios?

«Al principio traté de usar la palabra de Dios de acuerdo a mi propia percepción y entendimiento sobre la bondad y justicia, pero no tuve éxito.»

Realmente quería dejar de pecar, pero sentía que todo lo que trataba de hacer con su propia fuerza no prosperaba.

«Uno simplemente debe confiar en Dios, y en su Espíritu. Es fácil pensar que no es posible para mí. Pero también está escrito en la Biblia que Dios tiene el poder suficiente para liberarnos completamente del pecado. Pero debemos tener fe en Dios. ¡Tener fe – es confiar en Dios en todo! Confiar ha sido una palabra clave para mí. Entonces he tenido éxito.»

Entrando en un desarrollo más profundo - ¡Dios quiere transformarnos!

Fue una revelación para Olga no sólo poder alegrarse por lo que Dios había hecho por ella, sino también por ser realmente atenta y consiente que podía entrar en un crecimiento y un desarrollo.

««Tenía victoria. ¡Era liberada!»

«Noté que mis propios pensamientos y deseos constantemente querían emerger, por ejemplo a decir cosas malas a alguien. Pero cuando decía no a estos pensamientos, con la ayuda y el poder de Dios, ¡entonces desaparecía la melancolía y el desaliento en aquella situación! ¡Tenía victoria. ¡Era liberada!»

¿Qué pasa cuando caigo en pecado, a pesar que es algo que no quiero…?

«También he tenido situaciones en las que no he resistido, pero siempre he podido abrir mi corazón a Dios. Y esto es muy importante, arrepentirse realmente de corazón, y no solamente decir unas frases de memoria. Dios ama a los rectos de corazón. Puedo volver a levantarme, allí donde no pude dejar de pecar, arrepentirme de mi pecado y seguir luchando. ¡Así estar lista para tomar la decisión correcta la próxima vez!»

¡Hoy Olga tiene 55 años, y ve con optimismo el futuro! Las experiencias obtenidas hasta el momento le dan la fuerza para su camino por delante.