Mujeres en BCC

Mujeres en BCC

Publicado: domingo, 08 de marzo de 2015

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, hemos reunido historias que fortalecen la fe de algunas de las tantas mujeres temerosas de Dios que han sido y son parte de Brunstad la Iglesia Cristiana, a lo largo de la historia y hasta hoy.

 

Olga Olsen

A principios de 1900, cuando Olga tenía apenas veinte años,  se enfermó de tuberculosis. Recientemente se había convertido y estaba asida de ser un miembro del cuerpo de Cristo, y allí acostada en la cama fue consciente que en ese instante se estaba llevando a cabo una conferencia cristiana en una ciudad a unas 6 horas de donde ella vivía en ese momento. «Ahora los otros miembros del cuerpo se reúnen», pensó. «No tiene sentido que me quede aquí.»

Se levantó y se vistió con fe en que tenía que estar donde los otros miembros del cuerpo de Cristo estaban. Pálida como un cadáver, con la piel en los huesos y cerca de morir a causa de la tuberculosis, caminó los 40 minutos hasta la estación de tren y viajó por 6 horas hasta la ciudad  donde se desarrollaba la conferencia. Era importante para ella estar allí donde su espíritu podía recibir alimento, junto a aquellos que tenían el mismo anhelo. Después de la primera reunión, pidió a los hermanos si podían orar por ella. ¡Ella sanó completamente en un instante!
 

Ingrid Bekkevold

Ingrid, nacida en 1900, tenía un profundo anhelo de ayudar a aquellos que estaban en problemas o pasando por momentos difíciles. A través de su arduo trabajo y capacidad con la música, escribió muchas de las canciones que hasta el día de hoy siguen siendo una ayuda increíble para nosotros. Viviendo relativamente en la pobreza en una casa con once personas, escribió la canción «Quieres buenos días ver, quebranta tu voluntad; y hallarás vida y paz. ¡Aleluya! Sacrifica para Él, sirve siempre a los demás. Él te saciará de pan. ¡Aleluya(Caminos del Señor #216) No tenía ningún significado para ella el hecho de no tener agua potable o que la casa era estrecha y con goteras. Ella tenía una alegría y paz inquebrantables en su corazón, que provenían de una vida en la humildad y obediencia a su Dios.


 

Borghild Risa

Borghild, con 18 años de edad, era una chica con talento, sobre todo en el canto y la música, pero no tenía ningún interés de ser alguien grande en este mundo. Quería vivir una vida digna de su Salvador, Jesucristo, y esto era lo único que le importaba. Se convirtió a Dios, y junto a una amiga asistieron a reuniones cristianas. No mucho tiempo después de esta decisión, ya comenzaba a usar su talento con la música y las canciones en el servicio de Dios.

Borghild es una prueba viviente de que la palabra de Dios es verdad. Ahora, más de setenta años después, resplandece como nunca antes, e irradia un agradecimiento y satisfacción por la gracia de Dios que ha estado sobre su vida desde aquel día que le dio su corazón. Hoy con gusto participa con una canción, un poema o una pieza de piano si alguien se lo pide. La vida como cristiana nunca ha sido triste o aburrida para ella – por el contrario, ha sido una fuente de vida y alegría, tanto para ella misma como para los demás.
 

Lillian Lacroix

En los años 70 Lillian mantenía la crianza de una joven familia, trabajaba a tiempo completo, y cuidaba de un marido enfermo. Sintió una tremenda necesidad; sabía que era algo que no podía hacer por su propia cuenta. Durante estos años conoció a unas personas que a través de su amor y cuidado por ella, la guiaron a Jesús, y al cuerpo de Cristo. Allí encontró la respuesta a su necesidad.

«Estoy muy agradecida por la gracia que Dios ha tenido sobre mi vida, que he podido recibir este evangelio abierto,» dice Lillian. «A lo largo de los años, el versículo en 1 Timoteo 4,16 ha sido una ayuda especial para mí. ‘Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello’. Teniendo cuidado en el evangelio he recibido una seriedad sobre mi vida y me he mantenido personalmente cerca de la Palabra de Dios.»

 

Jessica Janz

Cuando Jessica tenía 20 semanas de embarazo, se enteró que su bebé no nacido tenía un raro trastorno cromosómico incompatible con la vida. Ella nació muerta a las 35 semanas. En lugar de ceder a los pensamientos de descontento, preocupación y cuestionar a Dios, Jessica decidió creer que Él sabía lo que era mejor para ella y su bebé. «Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis (Jeremías 29,11). «Cuando pensamientos ansiosos y amargos se manifestaron entonces decidí no ceder ante ellos. Elegí creer en Dios y su palabra. El resultado fue que a pesar que fue un tiempo triste, también fue uno de los momentos más especiales de mi vida. Dios y el cielo se sintieron muy cerca y recibí una paz y reposo en mi interior que no puede ser dado por hombres.»

 

 

Astrid Reinhardt

Esta mujer joven y entusiasta irradia alegría. Astrid arde por el evangelio de victoria sobre el pecado, y tiene una relación cercana y personal con Dios. Él la ha hecho infinitamente feliz, cuenta, y la ha ayudado cada día.

«Me he vuelto más libre de las personas y de lo que piensan y creen de mí. ¡Es a Dios a quien quiero agradar! ¡Esto me hace libre y alegre! ¡Piensa que de todas aquellas personas con sus diferentes opiniones, es sólo a una que necesito escuchar! Un verso que ha significado mucho para mí está en 1 Timoteo 4,16: "Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello" No ayuda en nada encontrar defectos en los demás, o enfocarse en lo que no tienes. Las situaciones a menudo no se pueden cambiar, pero puedo cambiar mi actitud, hacer el bien, bendecir a los demás y ser agradecida. ¡En esto quiero usar mi tiempo!»

 

Bessie Wong

Al crecer, Bessie con frecuencia pensaba que el cristianismo se trataba de todas aquellas cosas que no se pueden hacer. Tenía la idea que a los cristianos no se les permitía hacer esto y aquello. Pero se dio cuenta que cuando uno realmente comienza a vivir como cristiano, las únicas «restricciones» son contra aquellas cosas que hacen daño a uno mismo y a los demás, por ejemplo el pecado. «Me di cuenta que con este tema necesitaba ayuda,» dice Bessie. «Recibí la ayuda necesaria para ser buena con las demás personas a mi alrededor – que es lo que realmente quiero obrar. Entonces uno ve de todo lo que puede ser liberada, y finalmente lo que uno recibe de vuelta es que uno puede ser uno misma. Uno no aprende a tener miedo de lo que la gente piensa sobre uno – tú solamente sirves a Dios.» (Efesios 6,6)