¿Qué sucede con la fe cuando ocurre una tragedia?

¿Qué sucede con la fe cuando ocurre una tragedia?

Escrito por: Maggie Pope med Lydia Rusanen | Publicado: domingo, 26 de abril de 2015

Lydia y Jouni estaban en el comienzo de sus veinte años y apenas un año de casados cuando sus vidas dieron un giro por completo y su fe en Dios se puso realmente a prueba.

Fue justamente para la fecha de nuestro primer aniversario de matrimonio cuando Jouni comenzó a perder la sensibilidad en los dedos de los pies. Estábamos viviendo en Finlandia ese verano, y acababa de recibir un buen trabajo como operador de grúa. Era un trabajo bien pagado; necesitábamos el dinero para financiar mi último año de universidad en Inglaterra.

Fuimos al médico tres veces, pero decían que no era algo serio; quizás sólo un nervio pellizcado. De igual forma regresamos varias veces porque otros síntomas comenzaron a aparecer. Al final, después de unas dos semanas, Jouni apenas podía caminar sin ayuda y fue enviado de urgencia a realizarse una resonancia magnética. Recuerdo que el doctor nos invitó a pasar a la oficina. Explicó que habían encontrado un tumor en la espalda. No sabían si era maligno o benigno, así que tuvimos que ir a un hospital en otra ciudad con el fin de realizar una biopsia.

Después de unas dos semanas, Jouni apenas podía caminar sin ayuda y fue enviado de urgencia a realizarse una resonancia magnética.

Cuando llegamos al hospital en Tammerfors los médicos concluyeron que la situación era muy grave para tomar unas muestras. Cualquier intento de determinar el grado o el tipo de cáncer podía producir una propagación de este. Sería una larga y complicada operación, y no había ninguna garantía de que Jouni sobreviviera, o que volviera nuevamente a caminar.

Recuerdo que nos sentamos juntos en silencio por un largo tiempo. ¿Realmente el médico había dicho la palabra «cáncer»? Es una palabra que uno jamás espera escuchar, y cuando uno la escucha, no parece real.

¿Realmente el médico había dicho la palabra «cáncer»?

Pero entonces sucedió algo extraño. Fue como que el tiempo se detuvo y fuimos sobrellevados por encima de todo. Pudimos notar claramente que nuestros hermanos oraron por nosotros, y con Jouni tuvimos una excelente comunión juntos.

«Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»  (Mateo 18, 20). Este es un verso que pudimos experimentar personalmente. Aunque se derramaron lágrimas, teníamos reposo en Dios, reposo que vino a través de las oraciones de los hermanos. Recibimos muchos mensajes de ánimo. Creo que lo que me causó mayor impresión fue ver a Jouni entrar a la sala de operaciones en reposo absoluto.

Un largo proceso de recuperación

 

Después de la operación, cuando los días pasaron y Jouni comenzó el largo proceso de recuperación, nos encontramos con muchas paredes: MRSA, una nueva operación – esta vez en el corazón, infecciones. De muchas formas habíamos sentido que la gran prueba había pasado, y casi no podíamos creer que había más.

De muchas formas habíamos sentido que la gran prueba había pasado, y casi no podíamos creer que había más.

Recuerdo que pensé: «¡Dios no nos des más de lo que podemos soportar, estoy en mi límite ahora – no puede ser peor!» Pero Dios necesitaba realmente ponerme en un lugar donde tenía que buscarle, sin tener que confiar en mi limitada fuerza humana. ¡Sólo entonces Él podría comenzar algo completamente nuevo en mí!

Hubieron muchas cosas que no entendí, y es difícil para nosotros los seres humanos avanzar sin saber por qué suceden las cosas, o por lo menos tener algún tipo de plan. Avanzar en fe en esta situación fue para mí como darle la mano a Dios y cerrar mis ojos.

Avanzar en fe en esta situación fue para mí como darle la mano a Dios y cerrar mis ojos.

Muchas veces sentí que ya no podía seguir y fue difícil confiar en Dios, pero entonces recordaba el verso, «Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.» Isaías 55, 8-9.

Confiar en Dios

 

Puedo fácilmente evocar una idea acerca de lo que Dios quiere mostrarme en una situación y cómo Él cuida que todo este «bien», pero sus caminos y pensamientos son muchos más altos que los míos, No sé cómo va a utilizarme en las situaciones, pero puedo estar en reposo, sabiendo que sus planes son perfectos.

Gradualmente aprendo a entender los pensamientos de Dios para conmigo, y ver que todo tiene que ver con mi salvación – mi eternidad. Tengo que tomar las cosas en forma correcta, para que Él pueda hacer el trabajo en mí.

Al principio nos concentrábamos solamente en pasar los días intactos. No fue más fácil, pero recuerdo haber oído antes «Debes mantener tu mirada en Jesús, de lo contrario te hundes en el agua,» y es así como nos decidimos a pasar cada día.

Cuando los días se tornan especialmente oscuros pienso a menudo en un verso en 1 Samuel 7, 12: «Hasta aquí nos ayudó Jehová.»

La única alternativa es confiar plenamente en Él.

Él nunca nos ha fallado; todo lo que hemos pasado, lo hemos pasado junto a Él. La única alternativa es confiar plenamente en Él. No sabemos lo que nos deparará el futuro. En estos momentos Jouni está paralizado de la cintura hacia abajo. No sabemos si volverá a caminar, pero sabemos que Dios nos guardará y hará que todas las cosas sucedan para nuestro bien – para nuestra salvación eterna.