– Ser cristiano a uno lo hace feliz
– Ser cristiano a uno lo hace feliz

– Ser cristiano a uno lo hace feliz

Escrito por: Louise Nielsen | Lugar: Holstebro, Dinamarca | Publicado: lunes, 07 de febrero de 2011

Pequeños altibajos son el costo diario para el hombre moderno. El estado de ánimo depende de muchos factores externos, y éste puede fluctuar hacia arriba y abajo. ¿Puede uno ser dueño de su estado de ánimo, de tal forma que no afecta la alegría de la vida? ¿Hay personas que logran ser felices a pesar de la adversidad y los grandes desafíos?

Gracias a una red de amigos en común, ha llegado a nuestros oídos que John Østermark Larsen, danés de 32 años de edad y carpintero nunca pierde la compostura. Dicen que él siempre está feliz. Nos decidimos por visitarlo y así poder tener una explicación más clara de cómo una persona siempre puede estar feliz.

Antes de reunirnos con el protagonista decidimos ir con la esposa de John, Lise, para tener una conversación. Ella puede dar fe de un esposo alegre y activo. Cuenta que John es el mayor de sus hermanos y por esta razón siempre ha estado acostumbrado a asumir la responsabilidad de sus hermanos y hermanas menores.

– John es una dador alegre de todo lo que tiene – su tiempo, dinero, fuerzas y cuidado con los demás. Por otra parte él esta ciento por ciento involucrado en todas las actividades de la iglesia, nos informa Lise. En su escaso tiempo libre le gusta andar en bicicleta y con gusto andar unos 50 – 100 kilómetros en una tarde.

Además, John organiza actividades deportivas y excursiones para los jóvenes de la iglesia local y es un hombre que crea un ambiente agradable en su círculo social, dice Lise con entusiasmo acerca de su marido.

 

Esperamos con interés reunirnos y presentarnos con este feliz hombre, en la obra de construcción en la que trabaja, en donde podemos reconocer por el contorno una casa de dos pisos. Varios carpinteros van y vienen trabajando en la construcción intensamente. Uno de estos carpinteros pasa silbando. Ese debe ser John. Cuando nos acercamos John nos mira sonriendo, y nos estrecha su mano grande y sucia.

– Buenos días y bienvenidos. ¿En qué puedo ayudarlos?
Le explicamos que queremos hacerle una breve entrevista, esperando en realidad una respuesta negativa. Sin embargo, rápidamente nos muestra una caseta grande y moderna para los trabajadores. John prepara café. Empezamos una interesante conversación tomando como base su alegría.

– Siempre trato en forma consciente pensar en algo que me haga feliz. Cuanto más uno piense en lo bien que lo tiene, y lo afortunado que es, entonces más y más feliz se siente, dice John y continúa: La alegría tiene que ver con el enfoque que uno tiene. Es claro que las emociones son variables en todas las personas, pero creo que es posible estar feliz. Esa es mi solución al problema, y esto lo pude leer en la Biblia donde dice: «¡Estad siempre gozosos!», y expresa lo importante que es para él seguir este mandamiento.



El café está listo, y John sirve. Nos gustaría saber cuáles son los mandamientos que influyen en las emociones de John, y si necesita de ellos, a lo que responde:
– He decidido que mis emociones no van decidir sobre mi vida. Si uno por ejemplo dice: «Siento que todo el mundo está en contra mío», entonces está diciendo exactamente que son los sentimientos y emociones los que dominan en la vida de uno. Es más fácil enfocarse en lo difícil que uno lo tiene, en lugar de lo bien que uno lo tiene y en las cosas positivas. Hay muchas cosas para estar triste – pero son más las hay para ser feliz. Ser feliz es algo que lo llevo a la práctica en mi vida, y siempre puedo ser más y más feliz, dice John con una sonrisa.

– Si uno realmente es un cristiano, entonces siempre está feliz

Entramos en el tema de la fe, ya que John menciona la Biblia. John piensa que uno siempre puede estar feliz como cristiano, ya que todo lo que uno piensa y hace tiene un sentido.

– Ser cristiano a uno lo hace feliz, dice John con entusiasmo y continúa: Si uno realmente es un cristiano, entonces uno siempre está feliz. Ser cristiano es tener a Dios en los pensamientos, y Dios nos ha dado las herramientas para estar siempre felices. John menciona un verso en el cual ha menudo piensa: Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Salmos 1,1-2.

– Si en la ley de Jehová uno tiene su delicia, entonces uno es feliz. Cuando eres feliz también tienes fuerza, fuerza que recibimos de parte de Dios. Si puedes vencer sobre el desánimo, entonces has recibido una gran fuerza, explica John.

Pero, ¿cómo se convenció John de ir por este camino de alegría? John cuenta que como joven fue involucrándose cada vez más y más en la iglesia. Con el tiempo se dio cuenta que le corresponde al individuo mismo ser el amo de cómo el día se desarrolla y cuál es la alegría que uno tiene. John dice que las cosas no siempre van como él quiere. Sin embargo, son los pensamientos los que uno puede controlar, y sobre lo cual uno tiene influencia.

– Si creo en la Palabra de Dios, que dice que voy a recibir una vida feliz, entonces seré feliz. Toda la Palabra de Dios tiene una increíble claridad y sencillez, y si uno es receptivo a la ayuda, entonces hay una enorme ayuda en la Palabra de Dios. Uno por ejemplo es libre de las expectativas. Uno puede tener expectativas ocultas respecto a los demás, y cuando estas no se cumplen, entonces uno se vuelve un poco irritado. Pero cuando me comparo a mi mismo con la Palabra de Dios, entiendo que es incorrecto tener exigencias. De esta manera les doy a los demás la libertad para tomar sus propias decisiones, y ellos evitan oír que estoy de mal humor. Mientras tanto yo soy feliz, ya que mis emociones no me controlan. Tengo para mis pensamientos una orden superior y más estable en el día, que está de acuerdo con Dios y su Palabra. Y esta no puede ser repentinamente conmovida, dice John con determinación.



– Si no hubiera sido por el evangelio y la ayuda que he recibido de la Palabra de Dios, ahora no sería una persona feliz. Por eso hay grandes motivos para estar llenos de alegría, concluye John.

Hemos llegado al final de nuestra entrevista. Recogemos nuestras cosas y mientras dejamos la obra en construcción John vuelve a su trabajo. Él vuelve silbando su canción.