Ser una bendición

Ser una bendición

Escrito por: Kathryn Albig con Deborah Falcao | Publicado: miércoles, 13 de mayo de 2015

Deborah Falcao tienen el anhelo de usar su vida para servir a Dios. De este modo puede ser una bendición para las personas con que tiene contacto en su vida. Hacer lo que pueda para que tengan una vida buena, de modo que Dios pueda ser honrado a través de su vida.

En Lucas 6,38 está escrito: «¡Dad, y se os dará!» Junto a este versículo, Deborah tuvo mucho tiempo una cita de Elias Aslaksen, uno de los hermanos de BCC, colgada en su pared. Decía: «Dad tu vida, y encontrarás vida. Dad poco, y recibirás poco. Dad mucho, recibirás mucho. Dadlo todo y recibirás todo.»

«Jesús dice que seremos el servidor de todos,» dice Deborah. (Marcos 9,35). «Si quiero ser como Jesús, entonces debo seguir sus pisadas y ser un siervo. Esto es lo que anhelo de todo corazón, ser una bendición independiente de dónde esté; dar mi vida para ayudar a los demás.»

Si quiero ser como Jesús, entonces debo seguir sus pisadas y ser un siervo.

Estos versos de una canción la han inspirado en forma especial:

Jesús, guía mi senda en la vida
y así sirva en toda ocasión
todos, todos dar algo podemos;
Tú, ni un vaso de agua olvidas, Dios.

A los que están atribulados,
una mano les podemos dar.
En Espíritu permanezcamos,
Si al maestro hemos de imitar. [seguir sus pisadas]

(Canción n° 162 del cancionero «Caminos del Señor»)

¿Cómo puedo bendecir?

Deborah llegó a la conclusión que si quería bendecir a los demás, y ser buena con las personas en su vida, entonces necesitaba en primer lugar tener una relación con Jesús. Seguir las pisadas de Jesús en su propia vida.

«Entonces puedo recibir un contenido y algo con que bendecir a los demás,» dice ella. «Tengo que acabar con mi propia voluntad y a cambio buscar hacer la voluntad de Dios. Sé que esto no lo puedo hacer por sí sola, pero Dios me fortalecerá y dará la ayuda que necesito. Cuando utilizo mi tiempo en construir una relación con Dios, entonces su Espíritu me puede mostrar cómo puedo bendecir a los demás.

Si tengo una vida con Dios, entonces Él me puede guiar. Me puede mostrar la mejor forma de ser una ayuda.

No tiene que ser así que debo tener muchas palabras sabias para dar, pero puedo ser un estímulo con mis acciones; con lo que hago. A menudo, esto es lo que más necesitan las personas. Quizás veo a alguien sentado solo, un poco desanimado. Puedo darle un abrazo o una sonrisa, o decirle solamente unas palabras de aliento; simplemente ser obediente para hacer lo que Dios pone en mi corazón. No puedo alejarme cuando veo a alguien abatido o desanimado. Sé lo que es pasar por momentos difíciles. Si tengo una vida con Dios, entonces Él me puede guiar. Me puede mostrar la mejor forma de ser una ayuda.

A veces una persona me viene a la mente, y siento que tengo que orar por esa persona. Dios pone a las personas en mi corazón por una razón, y puedo 'estar de pie en la brecha' por ellos. (Ezequiel 22,30) También puedo ser una bendición de esta forma, aunque quizás nunca sepan que estoy orando por ellos. Si veo una necesidad, entonces debo ser fiel para ser un ‘servidor de todos’.»

He aquí para hacer la voluntad de Dios

El anhelo de Deborah es ser útil en las manos de Dios. Cree que Dios dirige y utiliza a los que son obedientes. La obediencia a los recordatorios de Dios conduce a los frutos del Espíritu; el amor, la bondad, la mansedumbre, etc. (Gálatas 5,22-23) Las personas necesitan a otros para ser buenos con ellos, para mostrarles amor, mostrarles paciencia.

«Si tienes algo, entonces puedes dar algo,» dice Deborah. «No es posible dar algo a los demás, si no tienes nada.»

La obediencia a los recordatorios de Dios conduce a los frutos del Espíritu; el amor, la bondad, la mansedumbre, etc.

«Estoy muy feliz por el evangelio, y que la Biblia se vuelve tan viva cuando la leo. El Espíritu de Dios me señala de qué debo ocuparme en mí misma – el orgullo, las quejas, etc. Y cuando he terminado esto y he entregado totalmente mi voluntad a Dios, es cuando recibo esa sensación de libertad. Soy libre para servir. Para decir He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad,’ y estar lista para hacer lo que Él pone en mi corazón.»