«... y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca»

«... y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca»

Escrito por: Vilhelm Nordström | Lugar: Finlandia | Publicado: domingo, 02 de enero de 2011

En enero del año 2002 sucedió algo que conmovió a toda la pequeña iglesia de Kirkkonummi, en Finlandia. El papá de cinco hijos, Martti Gerlander sufrió un grave accidente de tránsito camino a su trabajo.

El accidente de Martti

Con las inclementes condiciones climáticas de invierno Martti conducía desde su casa hasta la escuela secundaria donde trabaja como profesor. En la carretera principal intercepta un camión violentamente, quedando su automóvil aplastado por algunos segundos entre el camión y el cerro. Toma varias horas el rescate, y Martti es conducido al hospital en riesgo vital.

Los médicos no daban muchas esperanzas.

La angustia es alta entre los que ven a Martti como un querido hermano. La iglesia le conoce como una persona energética y activa, una persona amable que siempre estaba ahí donde había necesidad. Cientos de personas piden por un milagro.
Después de dos meses Martti despierta del coma. No cabe ninguna duda de que este hecho es una respuesta a las innumerables oraciones por él. Sin embargo, un largo proceso de rehabilitación comienza, y está claro que Martti no volverá a ser el mismo hombre energético como el que una vez fue.

– Nuestro hombre interior se renueva día a día

 Es sábado por la mañana en Kirkkonummi y voy camino a la casa de Martti para encontrarme con él y su esposa. Anne me brinda una cordial bienvenida y me cuenta que Martti se encuentra afuera cortando madera. Enseguida entra Martti, y con una gran sonrisa me saluda de mano. Nos sentamos en el sofá y cada uno toma una taza de té caliente.

Cuando hablo con Martti puedo notar los efectos ocasionados por el daño cerebral que sufrió. Aunque habla con normalidad, hay veces que él tiene dificultad para expresar lo que tiene sobre el corazón. Después del accidente él no ha podido trabajar, y la lesión cerebral también ha limitado su coordinación, por lo que muchas funciones físicas se tornan difíciles para él. Depende de la ayuda de los demás. De algún modo ha sido despojado de su fuerza y todo lo que humanamente se puede admirar.

– Su espíritu está lleno de gratitud por lo que no hay lugar para el resentimiento, queja o amargura.

Esto me recuerda un verso: Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. 2 Corintios 4,16. Martti también se reconoce en este verso.

– Por supuesto que todavía tengo un gran deseo por trabajar y ayudar a los demás. Sin embargo, para mí lo más importante es que con la iglesia va bien. Estoy alegre por el desarrollo que hay entre los jóvenes, y que pueden trabajar. Ahora yo en cambio puedo bendecirlos y orar por ellos, dice Martti.

– Una fe sencilla e infantil

A pesar de las limitaciones Martti continúa ayudando con lo que él puede. Corta la leña o aspira la casa; siempre busca la forma para ser útil. Nunca esta amargado o se queja sobre su suerte. Por el contrario él está agradecido. Puedo notar su espíritu positivo y luminoso, lo que también su esposa Anne lo corrobora.

– Todo lo que tenemos hoy, visible e invisible, proviene de Dios.

 - Para Martti se ha convertido en un hábito servir en donde necesiten de ayuda. Así ha sido tanto antes como después del accidente. Su espíritu está lleno de gratitud por lo que no hay lugar para el resentimiento, queja o amargura. Esto no hubiera sido posible sin el fundamento de la fe, el cual fue construido antes del accidente.

Como la joven pareja que son, Martti y Anne tomaron la decisión de todo corazón de seguir a Jesús. Desde entonces sus vidas han sido a base de una fe sencilla e infantil. La vida cotidiana nunca ha sido fácil, sin embargo lo más importante ha sido sentir que Dios ha estado con ellos en todas las decisiones.

¡Dios es fiel – todas las cosas son por nuestro bien!

 Para Anne y Martti el cristianismo no se trata de predicar en los días festivos, sino que son las obras que cada día dan lugar a la fe y el amor en sus vidas cotidianas. Cuando Anne habla acerca de la vida de ellos, cita un verso de la Biblia:

Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, ¡si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde! Mal. 3,10.

– Dios con gusto nos quiere bendecir, pero primeramente tenemos que renunciar a todo – este orden es el mismo siempre, dice Anne.

– Dios con gusto nos quiere bendecir, pero primeramente tenemos que renunciar a todo – este orden es el mismo siempre.

– Todo lo que ahora tenemos, visible e invisible, lo hemos recibido de parte de Dios, dice Martti, - Hemos abandonado nuestros planes y nuestra propia voluntad, a menudo hemos tenido que tomar una decisión sin saber las consecuencias.

¿Nunca han dudado de la decisión que tomaron, incluso en esta difícil situación?

– No, responde Martti. Si uno realmente ha dado su vida a Dios, puede estar seguro que Dios es fiel, y que todas las cosas son por nuestro bien.

La casa está fundada sobre la roca

Anne y Martti nunca se han preguntado «¿Por qué?» ni menos: «¿Cómo vamos a seguir adelante?»

– En las diversas pruebas y tribulaciones, uno a menudo llega a sus límites, pero Dios es fiel, y no deja que seamos probados más de la cuenta. Uno puede sentir que los limites se acercan, o incluso que están aquí y ahora, pero Dios por su gracia nos lleva más allá.

Es fácil intuir de Martti y Anne que todo lo que dicen es verdad. No tienen la necesidad de embellecer las cosas ni de disimular nada. Sus vidas han sido edificadas sobre la roca y no pueden ser sacudidas por las tormentas de la vida.

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Mateo 7,24-25