La muerte de Jesús – ¿más que Gólgota?

La muerte de Jesús – ¿más que Gólgota?

Escrito por: Piotr Pilch | Publicado: lunes, 02 de noviembre de 2015

La mayoría de los cristianos frecuentemente han oído de la crucifixión de Jesús en Gólgota, ahí donde el derramó su sangre y murió por nosotros como un cordero sin mancha y contaminación, pero son muy pocos los que se dan cuenta que Jesús también murió de otra manera y que su crucifixión fue la culminación de una obra de salvación que estuvo en progreso durante 33 años.

¿Cómo fue la vida de Jesús desde que nació en Belén hasta que murió crucificado en Gólgota? ¿Durante su vida, tuvo Jesús algún cuidado especial por parte del Padre que lo protegía de las pruebas y del caer en pecado? En Hebreos 4:15 está escrito algo distinto: Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

Probado de igual manera

Siendo él tentado en todo, de la misma manera que nosotros ahora somos tentados, pero sin pecado, de inmediato nos preguntamos: ¿Cómo pudo lograrlo? ¿Es posible para nosotros llegar a esta vida; y si es así, cómo lo hacemos? ¿Es posible para nosotros hacer como Él, que cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba (1 Pedro 2:23) ¿Que no abrió su boca; cuando como cordero fue llevado al matadero? (Isaías 53:7) ¿Es posible hoy día amar al enemigo así como Él lo hizo? (Mateo 5:44) ¿Y no codiciar así como Él no codició? (Mateo 5:28) ¿Y no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios? (1 Pedro 4:2)

Jesús tuvo una eficaz arma con la cual triunfó sobre todas las tentaciones, y salió victorioso de todas las pruebas. Podemos ver cómo Jesús usó esta arma cuando fue tentado en el desierto. Satanás apeló a su naturaleza humana y le tentó con cosas que él sabía que eran una debilidad en los humanos, pero Jesús rechazó todos los intentos de Satanás una y otra vez “matándolos” con la palabra de Dios. Así, Él mató todos los deseos de la carne que se manifestaron en diferentes situaciones de su vida.

Libre del pecado

Él sabía que no podía hacer esto solo, por eso Él "ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente." (Hebreos 5:7) Él fue salvo, pero no de la muerte en el Gólgota, sino de la muerte que es la paga y resultado del pecado.

Pablo nos exhorta en Colosenses 3:5: Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría. De esta manera todo el pecado morirá con el tiempo y seremos personas totalmente felices.

Pablo llama "la muerte de Cristo" a la muerte de los deseos de la carne, donde Jesús siendo el primero en utilizarla, abrió el camino que nos conduce a la verdadera libertad. (Juan 8:36).