Algo tan sencillo puede hacer la diferencia que cambia la vida

Algo tan sencillo puede hacer la diferencia que cambia la vida

Escrito por: Megan Henry | Lugar: Winnipeg, MB | Publicado: lunes, 10 de noviembre de 2014

El año pasó volando y nuevamente ha finalizado una temporada del Club de Actividades (AC). Megan, una de las coordinadoras de BCC Winnipeg comparte un relato conmovedor.

Mientras estaba parada en un gimnasio vacío mirando a mí alrededor, donde hace solo unos instantes hubo un bullicio de risas y de entusiasmo, tuve que regresar a mi propia infancia. Es el año 2001 y tengo 13 años. Me acuerdo muy bien de ese día; de la ropa que llevaba y de lo que hicimos. No fue nada extravagante ni costoso, simplemente un día en un parque local haciendo caminatas y tomando fotos. El clima estaba frío para ser un día de Junio, pero esto no iba a cambiar nuestro ánimo ni la diversión. Era el último club de actividades (AC) del año, y para mí era el último. Estaba triste por el hecho que ya no iba a participar de una actividad bisemanal con las niñas que eran mis mejores amigas, y también estaba emocionada por lo que vendría. 

Creando recuerdos que perdurarán toda la vida

Hoy, en el 2014, estamos celebrando el fin de otro año de club. Esta vez tuve el privilegio de trabajar junto con un maravilloso grupo de coordinadores adultos jóvenes. Cada vez que estuve esperando a los niños me puse un poco nostálgica. Cuando llegan los niños su entusiasmo no tiene límites, y no importa cuál es la actividad o cómo fue su día en el colegio, nada puede aplacarlo. Si hoy les pregunto a los niños que es lo mejor del Club de Actividades (AC), la respuesta será misma que hace 14 años atrás; lo mejor del club son las salidas con tus mejores amigos donde creas recuerdos que perdurarán toda la vida.

De la misma manera en que yo experimenté solamente bondad y amor… también tengo una responsabilidad

Ser parte del grupo de coordinadores no es algo que tomo a la ligera. Es una tremenda responsabilidad transmitir a los niños la misma impresión que yo tuve hace 14 años atrás. En ese entonces yo sabía que los coordinadores eran personas que se acordaban de mí y luchaban por mí en sus oraciones, personas que trabajaban para enriquecer mi vida y para vivificar mí fe,  y personas que me amaban cada día, indistinto si éste era bueno o malo. De la misma manera en que yo experimenté solamente bondad y amor por parte de aquellos que coordinaban el Club de Actividades hace tantos años, yo tengo una responsabilidad de trabajar para ser alguien de quien solamente fluye la bondad.