- Es posible vivir una vida pura

Escrito por: Bessie Wong | Publicado: 04. marzo 2014

- Lo más valioso que puedo dar, es la prueba de que esta vida es verdadera. Que es posible vivir una vida completamente en victoria sobre el pecado – una vida victoriosa. Las propias experiencias de Matthew Ibrahim demuestran algo que muchos de sus conocidos creían que era imposible. Y algo aún mejor, que él no está solo.

Matthew nació en Melbourne, Australia,  una de las ciudades más multiculturales del mundo, la mitad de la población es de origen inglés y la otra mitad egipcia. Él, junto a sus padres, desde muy joven fue parte de una asamblea cristiana conservadora.

El Matthew que yo conozco es callado, inteligente y con mucho humor. Nunca es difícil sentir su calidez, aunque algunas veces solamente sonríe y saluda diciendo: - Hola ¿cómo estás?  Nosotros nos conocimos recién hace algunos años. Aquella vez viví por un tiempo en Melbourne y asistía a la misma iglesia local. Oí de otros en la iglesia que él apareció un día de manera inesperada en el local de reuniones, tenía sólo19 años. Me pregunté por qué Matthew habría llegado y por qué se quedó. Este año nos volvimos a encontrar durante una conferencia internacional de Noruega y en una pausa tranquila por fin tuve la oportunidad de oír su historia.

El anhelo de Matthew,  de llegar a una vida más profunda en Cristo, comenzó realmente desde muy joven.

Un día amargo y desilusionante

- Cuando tenía seis – o siete años, le pregunté a mi madre, ‘Una vez que uno le pidió a Jesús que entre al corazón, ¿Hay alguna otra cosa que uno debe hacer para entrar al cielo?’

‘No, es todo lo que tienes que hacer’, respondió ella.

Ese era el mensaje de la asamblea donde íbamos, allí el tema principal era el perdón por tus pecados. Recuerdo que me sentía aliviado, porque yo no era un niño tan obediente. Pero, al mismo tiempo, Matthew creía que esto iba a cambiar algún día.

- En realidad siempre creí que no necesitaba continuar pecando

Cuando Matthew fue bautizado, con doce o trece años, creyó que había llegado el día de la transformación. Estaba feliz de sentirse listo para vivir una vida nueva – la vida de Jesús – mediante el bautismo, así como le habían dicho. Para él era como ponerse una chaqueta nueva, la parte donde dice, «Ya no vivo yo, sino que vivo para Cristo. » Sin embargo, cuando despertó a la mañana siguiente, recuerda claramente que desanimado se sentía al descubrir que seguía siendo el mismo. – Nunca, en toda mi vida, estuve tan decepcionado.

-  Estaba desanimado, porque seguía viviendo como esclavo de mi naturaleza pecaminosa que había heredado. Recordando el pasado, Matthew reconoce que: - fue porque no entendí que puedo avanzar, tomar mi cruz y vivir una vida en victoria.

Las promesas de Dios

¿Toma tu cruz? ¿Victoria? De estas palabras nunca se habló en la asamblea donde asistía Matthew en aquel tiempo.

Bajo el estandarte que decía «Una vez salvo, siempre salvo», el pecado era un tema bastante irrelevante. Matthew se asombraba que los demás parecían estar conformes con su vida cristiana. Era lo opuesto a su propia aflicción de poder vencer al pecado. También se dio cuenta de que la Biblia no coincidía con el mensaje que escuchaba: - hay tantos versículos en la Biblia que tratan de que uno debe luchar para entrar en el reino de Dios.

En la Biblia encontró las promesas para aquel que cree: Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra. 2 Tim.2, 21. Matthew fue muy conmovido por esto.

- Según estos versículos parecía ser muy sencillo, dejar de ser un instrumento de deshonra y ser un instrumento para honra.

Resistir en la tentación

-  Hay suficientes tentaciones de pensamientos impuros que vuelan en torno a la mente de un hombre joven. Cuando tenía 15 años para él fue muy importante vivir una vida pura. ¡«Yo clamaba a Dios por ayuda!»

Matthew tenía conversaciones profundas y cuando estaba solo pasó muchas horas leyendo la Palabra de Dios y orando. Esto le sirvió como un arma espiritual fuerte, y en estas luchas, que podían durar meses y años, Dios pudo mostrarle el camino de la cruz: - Había entendido que debía resistir en la tentación.

Otra revelación que recibió fue que podía resistir a los pensamientos impuros mientras que aún eran pequeños. En aquel entonces, Matthew no entendió que había comenzado a seguir el ejemplo de Jesús de tomar su cruz cada día. Al igual que Jesús, él buscaba la ayuda de Dios en las tentaciones, y Dios escuchó las oraciones de un alma sincera. Matthew comenzó a entender que él no tenía que ceder ante lo que le tentaba.

- Dios me lo iba a revelar: yo podía elegir entre ceder al pecado y hacer mi propia voluntad, o podía resistir al pecado y hacer la voluntad de Dios.

Matthew recibió fuerza a través de la oración, y tomó una decisión: odiar los deseos y negarlos, metafóricamente decimos crucificarlos. ¡Por primera vez se dio cuenta que había vencido! 

- ¡Sentí un gozo tremendo!  Comparando con lo que sentí después del bautismo, esta vivencia fue totalmente diferente: - Había una confirmación del espíritu de que ésta era la vida que yo debía vivir.

Una evidencia justo frente a mí

En el camino de vencer al pecado los enemigos son fuertes y Matthew no había oído de la victoria plena que tuvo Jesús en su pensar y obrar. No hubo nadie que le mostró el camino que anduvo Jesús. – No pasó mucho tiempo antes de que caí de nuevo.

¿Qué hubiera pasado si Matthew continuaba luchando solo? – Si no hubiera llegado a la iglesia, estoy seguro de que iba a terminar como un alma desanimada, que aunque había intentado vivir una vida agradable ante Dios, de a poco me habría convencido de que no es posible.

Dios vio lo que Matthew necesitaba. A medida que él continuaba buscando, lo fue guiando a una iglesia que creía en victoria sobre el pecado. Junto con un amigo, encontró el local de reuniones de Brunstad Christian Church en Melbourne.

Luego de toda su búsqueda, la decepción y el desánimo, Matthew por fin oyó del camino de la cruz – el camino que debe ir un discípulo luego de haber recibido perdón de los pecados.  – Recibí la confirmación para lo que yo había creído anteriormente: Era posible para mí vivir cada día una vida de victoria sobre el pecado.

Pero no sólo eso:

- Descubrí que hay otros que también creen que se puede vivir una vida pura, cada día.

¡Vio la evidencia viviente de las promesas de Dios, justo en frente suyo!  - Yo estaba muy impresionado que estas personas estaban firmes en Dios, que habían entendido la obra de Dios y lo practicaban en sus propias vidas.

En las reuniones, Matthew oía hombres y mujeres que testificaban de su fe y de sus luchas. Mientras que los escuchaba, el espíritu de Dios trabajaba en él. – Lo que los demás hablaban también fue relevante para mí. El espíritu comenzó a señalarme cosas en mi vida de las que debía apartarme y que debía cambiar.

Comunión

En comunión con los demás, Matthew fue testigo de muchos ejemplos que  caminaron antes que él, padres y pastores que le ayudaron en amor; verdaderos hermanos y hermanas que comparten la misma meta.

 

 

 

 

 

 

 

 

- Ver a los otros como logran triunfar en sus luchas personales y las situaciones de la vida, es una vertiente de fuerza para mí. Escuchar su anhelo de poder alcanzar la vida nueva mediante el evangelio, despierta un deseo de lo mismo en mí. ¡Me recuerda constantemente que realmente es posible vivir una vida de victoria sobre el pecado!

A través de la obediencia al  Espíritu, él avanza en el camino de la cruz junto con muchos otros – transformándose y viviendo la vida que siempre deseó.

- Pero si andamos en luz,  como él está en luz, tenemos comunión unos con otros. 18 años más tarde Matthew, sentado frente a mí, cita 1. Juan 1,7, mientras que comparte sus vivencias conmigo. Para él es asombroso.

- Esta comunión no es porque nos dedicamos a la misma doctrina o porque creemos algo que está escrito sobre el papel,

…pero cuando hemos vivido la misma vida y hemos experimentado victoria en las mismas áreas, entonces nos une un lazo espiritual fuerte y profundo que en realidad no puede describirse con palabras.

Con muchos hombres y mujeres fieles de cada continente en el mundo, se forma una hermandad que traspasa las fronteras nacionales, la cultura, la edad y los antecedentes. 

- No creo que esto pudo haber existido sin el mensaje de la cruz y sin una vida victoriosa, Matthew sonríe y niega ligeramente con la cabeza, como alguien que descubrió algo grande.

Ahora quiere compartir esto con todos aquellos que tienen el deseo de vivir esta vida:

Lo más valioso que puedo dar

- Lo más valioso que puedo dar, es la prueba que esta vida es verdadera. Que es posible vivir una vida completamente en victoria sobre el pecado – una vida victoriosa. Tenemos a la iglesia que está llena de ejemplos y testimonios que viven la vida que Jesús nos preparó, este camino nuevo y vivo. Y el perdón de pecados es sólo el comienzo en este largo y fantástico camino de fe, el cual podemos tener aquí en la tierra.

Está escrito que Dios no hace diferencia, así que independiente de la cantidad de malas experiencias y caídas que tengamos, su Hijo está dispuesto a pagar por ello con su sangre.

Mi único consejo es encontrar a otras personas que crean en esto, y permitirte a ti mismo ser convencido de que esta vida es verdadera, y posible para ti.