Flores frente a la Catedral de Oslo después de los ataques terroristas. Foto: Henrik Lied, Wikimedia Commons
Flores frente a la Catedral de Oslo después de los ataques terroristas. Foto: Henrik Lied, Wikimedia Commons

Algo que puedo hacer

Escrito por: Bessie Wong | Lugar: Oslo, Noruega | Publicado: domingo, 14 de agosto de 2011

Una semana después del bombardeo y posterior tiroteo en Noruega en julio del 2011, fui a encender una vela y dejar flores en recuerdo de las víctimas.

Estoy de pie en silencio, junto a muchos otros asistentes, conmovida por diferentes sentimientos – shock, tristeza y quizás hasta rabia – es difícil de describir. No dejo de pensar en los rostros y vidas de las víctimas – algunos de mi misma edad, algunos incluso menores. Entonces cierro mis ojos y oro por aquellos sobrevivientes y por las familias de las víctimas.

«Desearía que hubiera algo que yo pudiera hacer», pienso en el dolor, entonces me viene una palabra de Juan 3,16: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito.» Pero, ¿Qué significa esto para mí? ¿Qué puedo hacer?

«Vosotros sois la luz del mundo.» Recuerdo lo que Jesús le dijo a sus discípulos – sus seguidores, los que viven su misma vida. Él fue la luz del mundo, y resplandeció de calor y bondad. Él trajo sanación, paz y alegría a todos los que lo necesitaban. Él les mostró a los hombres el camino de la vida – Él fue lo mejor que Dios podía darle a la humanidad.

Puedo ser una parte del amor de Dios al mundo siendo una luz de Cristo

Comprendo que esto es algo que puedo hacer: Ser una luz como Jesús, y mostrar la vida de Cristo – lo mejor que Dios podía darle a la humanidad – a través de mi vida. No necesito predicar frente a miles de personas, o hacer milagros, sino que su bondad, paciencia, amor, y la manera que se sacrificó a sí mismo por los demás debe resplandecer en mi vida. Esto significa que trato a mi prójimo con bondad, a pesar de que esto va en contra de mi naturaleza humana. Entonces estoy sacrificando mi propia voluntad, así como Jesús lo hizo, entonces me convierto en una luz.

Ser una luz quiere decir que aprendo la sabiduría de Dios a través del obedecer los mandamientos de Dios, de tal manera que tengo buenas palabras de ayuda para aquellos que lo necesitan. Esto significa aprender a escuchar la voluntad de Dios a través de la voz del Espíritu Santo, de tal forma que Él puede utilizarme como Él quiere.

«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito» Puedo ser una parte del amor de Dios al mundo siendo una luz de Cristo. Esta es una luz que brinda ayuda y orientación a los demás – hacia la bondad, hacia Dios. Esto los lleva a ellos mismos a ser una luz en el reino eterno de Dios. ¿Puedo hacer algo mejor que esto?

«Dios, ayúdame a ser una luz en este mundo.» Digo mi última oración antes de dejar ese mar de flores. Siento que he recibido una respuesta. Esto es algo que puedo hacer, como una persona totalmente normal en este mundo, como un ciudadano común de esta nación y como cristiano.