El cristianismo y la vida de soltero

El cristianismo y la vida de soltero

Escrito por: Kathryn Albig | Publicado: viernes, 12 de diciembre de 2014

Mientras navego por Pinterest, una cita interesante me llama la atención: «No te preocupes si estás soltera. Dios te está viendo en este momento y piensa; estoy guardando esta chica para una persona especial.» Más abajo aparece: «Dama, ponga su corazón en las manos de Dios, y Él lo pondrá en las manos del hombre que cree se lo merece.»

Esto realmente me hace detenerme y pensar en cuántas niñas y mujeres hay allí afuera que todavía esperan «al correcto». Me doy cuenta que la vida de muchas mujeres gira en torno a este único tema, desde que son niñas. Cuando crecen van viendo como sus amigos se casan y tienen familia, mientras ellas permanecen solteras. Los pensamientos vienen, «¿Qué pasa Dios? ¿Cuándo será mi turno?»

La vida de muchas mujeres gira en torno a este único tema, desde que son niñas.

He pasado justamente por esto. Crecí en un ambiente muy orientado a la familia, y crecí pensando que un día también sería esposa y madre. Era justamente lo que esperaba de mi vida. Desde los veinte hasta los treinta años veía como la mayoría de mis amigos dejaban la vida de solteros atrás. Y veía como comenzaban a tener hijos. Sería mentirá decir que esto nunca me ha afectado.

Confía en el Señor de todo tu corazón

Pero he recibido ayuda de las palabras en Proverbios 3, 5: «Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia» Cuando pienso en mi futuro, tengo dos alternativas. Puedo «¡confiar en mi propio entendimiento!» y tener muchas ideas sobre cómo debería ser mi vida. Sentarme y esperar que Dios comience  a realizar todos estos planes. O puedo decir: «Dios, pongo toda mi vida en tus manos. Creo de todo corazón que lo que has planeado es exactamente lo mejor para mí. Independiente de lo que la vida traiga, confío en ti.»

Dios, pongo toda mi vida en tus manos. Creo de todo corazón que lo que has planeado es exactamente lo mejor para mí. Independiente de lo que la vida traiga, confío en ti.

¿Significa que nunca seré tentada a estar sola? ¿Que en aquellas ocasiones, cuando vea a otras mujeres de mi edad con sus familias, no seré tentada a querer lo mismo? De ningún modo. Pero tengo fe en Dios, que me da la fuerza para negar estos pensamientos, estas tentaciones, y tener mi tesoro en cosas celestiales en lugar de cosas terrenales. (Mateo 6, 19-20)

El capítulo 4 de Filipenses está lleno de palabras muy alentadoras. «Pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.» (Filipenses 4,11) Esto es algo con lo que realmente trabajo en mi vida. Ya sea si estoy casada o soltera, rica o pobre, pasando por tiempos buenos o malos, cuando confío completamente en Dios entonces estoy contenta y satisfecha. En el verso 6 escribe Pablo: «Por nada estéis afanosos.» ¡Dios tiene su mano en todo!

¡La vida no es aburrida!

¡Y la vida no es aburrida! Cuando me entrego por completo a servir a Dios entonces utilizo mi tiempo, energía y talentos para bendecir a los demás, servir a la iglesia, hacer que mi familia y amigos lo tengan bien, etc. ¡Todo esto llena el corazón a rebosar! El instinto natural de formar una familia, que Dios creó en mí todavía está allí, pero no he permitido que llegue a ser excesivo. Más bien, se ha llenado con toda la bendición que experimento cuando sirvo a Dios en todas las formas.

He experimentado que mi vida se vuelve rica y plena cuando tomo las cosas de esta manera.

He experimentado que mi vida se vuelve rica y plena cuando tomo las cosas de esta manera, y realmente echan por la borda todos los demás pensamientos, mi vida es rica y plena. No necesito preocuparme por el futuro. «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.» (Verso 19) ¡Creo en esta promesa! ¡Y esta es una promesa por ahora y la eternidad!

Estas son algunas de mis líneas favoritas de nuestro cancionero Caminos del Señor:

Lo que en mi senda tú pondrás,
con amor lo mides con cuidado,
Pero “hoy” es un don que me das.

Por la fe a tu plan me doblego.

Así que no me consuelo con palabras vanas acerca de cómo Dios espera conseguirme alguien especial. No, mi consuelo es que Dios guía cada paso de mi vida. Independiente de las circunstancias Dios lo ha planeado así porque es lo mejor para mí. Y si soy fiel confiando en Él en cada paso del camino, entonces preparará una rica y eterna recompensa para mí. Esto es definitivamente una batalla, pero es lo único que me da reposo y paz en mi corazón. ¡Y mi vida es rica y feliz!