La búsqueda del amor divino

La búsqueda del amor divino

Escrito por: Ole-Petter Andersen | Lugar: Valdres | Publicado: jueves, 20 de enero de 2011

Como ser humano siempre he estado preocupado del amor, pero después que di mi vida a Jesús pude ver un amor totalmente diferente al que la mayoría de la gente trata de adquirir.

Perdí 21 años de mi vida en una búsqueda tras el viento, como está escrito en Eclesiastés. Había tratado de satisfacer mis deseos de muchas maneras, sin embargo era imposible. Solo era un vacío sin sentido, una pérdida de tiempo. Pero luego cuando llegue a un nuevo entendimiento, ya que Él me mostró un camino nuevo y mejor, mi vida tomo un giro totalmente nuevo. De hecho, fui tras la búsqueda de Dios, sí, fui un seguidor de Él.

Dios es amor

Buscar a Dios es ir en la búsqueda del amor divino

Esto era algo completamente diferente que, por ejemplo, la búsqueda de una buena posición entre los colegas o una novia nueva y más hermosa. Dios es amor, está escrito. Así que buscar a Dios es ir en la búsqueda del amor divino. Es algo diferente que perder el tiempo, yo personalmente lo he experimentado así, es algo que realmente le da un contenido a la vida. La sensación de haber perdido 21 años de mi vida ha sido dolorosa, pero me ha dado la motivación para llenar los próximos 21 años con algo que realmente tenga sentido; la búsqueda del amor. El hecho de convertirme, ha dado lugar a nuevas formas de actuar y pensar, inspiradas por Dios:

La pintura metálica ya no fue de interés

Anteriormente trabajaba y luchaba para ganar dinero y así comprar un automóvil nuevo y mejor. Ahora, los modelos nuevos y sus apariencias son cosas que ya no me parecen importantes. Me deshice de una de las tantas preocupaciones en mi vida. La necesidad de impresionar a los otros con los caballos de fuerza o la pintura metálica se desvaneció. En lugar de esto, surgió en mí el deseo de usar mi dinero en otras cosas, y en ayudar a otros.

Yo también puedo callar

Yo había estado preocupado de ser el chico cool entre mis amigos. Con comentarios irónicos siempre trataba de impresionar a los demás. Cuando empecé a testificar acerca de mi fe en Jesús mi «estatus» cayó como una roca. Al comienzo se extrañaron y luego me despreciaron, incluso algunos directamente se burlaron de mí. Sin embargo, esto repercutió muy poco en mí, ya que yo estaba feliz y satisfecho, sabía en qué posición estaba y en que creía.

Cuando empecé a testificar acerca de mi fe en Jesús mi «estatus» cayó como una roca…
…sin embargo, esto repercutió muy poco en mí

Ahora, cuando estoy con otras personas siempre trato de decir algo bueno acerca de los demás. Diciendo historias edificantes y fortificantes permito que los demás puedan oír acerca de lo necio que uno puede llegar a ser para que aprendan de mis errores, incluso algunos lo toman con humor. Cuando estoy conversando junto a otros ya no es necesario que yo tenga la última palabra, de hecho, no necesito decir nada en absoluto.

 

No me arrepiento un segundo

 Y mi esposa es la mejor del mundo – ¿por qué quieres tener otra? Sin embargo, estos pensamientos se presentan, pero debo odiarlos y en fe a Dios expulsarlos. A cambio, ocupo mi tiempo en ser bueno con mi esposa, mis hijos y los que me rodean – teniendo buenos pensamientos, diciendo buenas palabras, siendo amable y reflexivo, atento, humilde, tolerante y compresivo. Creo que esta es la búsqueda del amor verdadero, y no me arrepiento ni un segundo que he comenzado a vivir esta vida.

¿Y qué es lo mejor de todo? Bueno, que es realmente posible recibir parte en este amor, y ganar a Dios. Acabo de leer en 2 Pedro 1,4:

«…por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.»