¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros?

¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros?

Escrito por: Karina Schytt | Publicado: martes, 01 de julio de 2014

Jesucristo está en mí; ha tomado lugar en mi corazón, Aquel que no tolera el pecado y la impureza. Con esta clara certeza anhelo pensar y actuar de una manera que sea agradable a Él.

«Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?» 2 Corintios 13,5

Había estado reflexionando sobre lo que Pablo quiso decir con: «Jesucristo está en vosotros», entonces una mañana que estaba siendo atacada por pensamientos impuros, lo entendí. Justo esta Palabra de Dios me vino en medio de la tentación, como un rayo del cielo: «¡Jesucristo está en vosotros!»

Jesucristo está en mí; ha tomado lugar en mi corazón, Aquel que no tolera el pecado y la impureza.

Era una niña cuando cantaba que Jesús vive en el corazón, pero cuando joven escuché a una hermana mayor decir que ella había puesto a Jesús como el rey en el trono de su corazón y decidí hacer lo mismo. He notado que el Espíritu de Jesús me ha guiado en diferentes situaciones de la vida, y ha estado cerca mío cuando he orado. Es evidente que Él está en mí. Sin embargo, esto que «Jesucristo está en vosotros» le ha aportado una dimensión totalmente nueva a mi vida.

Ha sido como si los pensamientos impuros desaparecieran cada vez que cito esta palabra para mí misma en mis pensamientos. Tener una persona tan pura, llena de amor y tan poderosa en el interior da una autoridad que incluso los mismos reyes podrían envidiar.

Tener una persona tan pura, llena de amor y tan poderosa en el interior da una autoridad que incluso los mismos reyes podrían envidiar.

Tenía que pensar como José, «¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?» (Génesis 39,9) Enseguida hice esta mi posición de fe. Jesucristo está en mí, aquel que no tolera el pecado y la impureza. Con esta clara certeza anhelo pensar y actuar de una manera que sea agradable a Él.

Pablo escribe en Romanos 8,9 «Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros.» Y más adelante en el verso 12-14, «Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios

¡Este es mi llamado! Ya no le debo nada a la carne, ahora soy impulsada por el Espíritu de Dios en mi interior, porque tengo a Jesús en mi corazón. Cuando vienen pensamientos impuros como por ejemplo acusaciones contra las personas a mí alrededor, con la ayuda del Espíritu  Dios puedo rechazarlos para que pierdan su poder. Sé que nada impuro puede convivir con Jesucristo.

Su Espíritu es el que me impulsa en el día a día. Todo lo que no es coherente con esto puedo purificarlo a través de la obediencia a la guía del Espíritu.

Quiero guardar esto con seriedad que «Jesucristo está en mí», en mi corazón, así que su Espíritu es el que me impulsa en el día a día. Todo lo que no es coherente con esto puedo purificarlo a través de la obediencia a la guía del Espíritu. Una tal vida enaltece a mi salvador y demuestra que estoy en la fe. Esto es necesario si quiero soportar la prueba.