¡Revierte tu día!

¡Revierte tu día!

Escrito por: Gillian Savage | Publicado: lunes, 28 de mayo de 2012

¿Has sentido alguna vez como que todo y todos están en tu contra? La gente a menudo se refiere a esto como “tener un mal día”. Justamente hoy tengo un día así.

Estoy cansada, todos mis planes han fracasado y las cosas van mal. La conexión a internet se ha caído, se ha roto mi auto, me han multado por estacionarme mal y para mas remate perdí mi Smartphone. ¡Quiero mandar todo al diablo!

«TÚ puedes frenar el mal, en lugar de propagarlo más en este mundo.»

En ese momento, una luz se enciende en mi corazón. «TÚ puedes frenar el mal, en lugar de propagarlo más en este mundo.»

Sólo anoche pensaba cuánta maldad, pecado y tinieblas hay en este mundo. Probablemente, lo mismo pensaron millones de personas después de ver las mismas noticias que yo. Toda esa crueldad me hace sentir desesperación e impotencia. Hay tantos asesinatos y desastres. En un nivel más cotidiano, oímos hablar de relaciones rotas y un sinfín de quejas.

Inmediatamente siento una infinita gratitud porque en mis situaciones diarias puedo impedir la propagación del mal. Me viene un verso en la Biblia escrito en Efesios 6,13: Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Pienso en mi llamado como cristiana. Piensa estar firme «en el día malo» y resistir a pesar del poder de seducción que tiene el pecado. ¡No hay que darse por vencido ante la queja ni amargura! Todo esto lo puedo frenar.

Hoy en día es ampliamente aceptado tener un mal día de vez en cuando y ser arisco y esquivo como consecuencia de lo mismo. Sin embargo, ¿piensa que por el contrario podemos aceptar la ayuda de Dios para revertir este día?  Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4,16).

Piensa recibir ayuda para ser paciente, tener palabras buenas y de agradecimiento con las personas a mi alrededor y una oración de agradecimiento a Dios, precisamente por este «día malo». Entonces este «pequeño yo» es parte de algo mayor. Quiero participar en frenar que más maldad se propague por este mundo ya muy malo. Asimismo, quiero que otras personas tengan la oportunidad de ver y experimentar una persona que vive la vida de Jesús en nuestra época.