Un encuentro con el Dios de los milagros

Un encuentro con el Dios de los milagros

Escrito por: Remus Alixandrache | Lugar: Tønsberg, Noruega | Publicado: viernes, 30 de julio de 2010

Remus Costel Alixandrache creció en un orfanato tras la cortina de hierro comunista en Rumania. Durante este turbulento tiempo en el orfanato él experimento golpes, castigos, hambre y abandono. Sin embargo tuvo un encuentro con el Dios de los milagros.

 

Estaba allí miserable y desvalido, padeciendo por la falta de comida, calor, y cuidado. Los mayores a menudo me golpeaban, y si alguno de mis compañeros de clase no hacían sus lecciones, todos éramos castigados con golpes de un bastón o todos éramos privados de la cena de esa noche. Me levanto temprano y empiezo mi día en una sala de clases, donde todos tenían que estar de pie firmes mirando la fotografía del dictador gobernante, saludándole con una canción.

Uno de los mayores problemas que tenía en el orfanato, eran cuando era golpeado, intimidado y pasaba hambre. Hasta que cumplí los nueve años viví con mis abuelos. Ellos me enseñaron la oración del Padre Nuestro, la cual nunca olvidé.

Una noche en el orfanato después de habernos acostado, sentí la necesidad de orar esta oración. Así lo hice y al día siguiente se produjo un milagro. Uno de las personas que trabajaba en la cocina se hizo amigo mío, y desde ese día él me cuido y me daba de comer cuando se lo pedía. Este fue el primer milagro que experimenté.
Tal vez tú sabes lo terrible que es ser intimidado, o quizás tú conoces algunos a los cuales le ha sucedido esto.

Yo fui intimidado y golpeado sin ninguna razón. Un día pensé de orar otra vez a Dios. Así lo hice y nuevamente sucedió un milagro. Uno de los chicos mayores que estaba con nosotros, y que tenía una condición muy fuerte se convirtió en mi amigo. Después de esto los otros niños no me golpearon más. Dios escucha mis oraciones, pensé. Esto me dio una cierta sensación de seguridad.

En una ocasión trabajando para un agricultor, yo tenía alrededor de catorce años en ese momento. De repente empezó a llover. No pude terminar mi trabajo por causa de la lluvia. Entonces miré al cielo y exclamé:”Dios, si tú estás ahí y realmente existes, entonces tú puedes hacer que la lluvia pare, y yo seré tu siervo.” Y aunque había nubes, ¡la lluvia cesó de inmediato! Y no solo esto, las nubes se fueron y el sol alumbró nuevamente, por lo que pude terminar mi trabajo. Después de este hecho me convertí de todo corazón a Dios.

Experimenté un avivamiento en mi interior, lo que produjo que fuera a las reuniones cada tarde. Debido a esto, no tenía mucho tiempo para hacer mis lecciones del colegio. Lo que no fue algo muy inteligente, pero creía que estaba haciendo lo correcto. Entonces faltaba un día para el examen. Tenía que estudiar diez temas en una noche completa, algo que era imposible. Así que escribí los nombres de los diez temas en hojas separadas y después las doble todas hacia arriba. Entonces me arrodillé y oré a Dios para que me mostrara cual de los diez temas abarcaría el examen. Entonces elegí una de las hojas sin dudar, y memoricé ese tema. Al día siguiente entré a la sala de clases, y empecé a sonreír de alegría cuando vi en el pizarrón que el examen trataría justo el tema que había memorizado.

 
Tal ves tú piensas que solo son coincidencias. Tú lo puedes llamar así. Pero cuando sucede una y otra vez, y justo cuando más lo necesitas, entonces tengo que decir que el Dios de los milagros ha sido quien ha intervenido. Él realmente existe. Hemos sido creados según su imagen, somos su creación, y por esta razón es que Él desea tener comunión con nosotros, y vela por nosotros todos los días.

En los años transcurridos desde entonces, he experimentado milagros en el interior, una paz y un gozo que el mundo con todo su esplendor no puede dar. De una manera increíble llegué a Brunstad la Iglesia Cristiana cuando tenía 19 años, y aquí he recibido ayuda para continuar el desarrollo en mi vida: Seguir a Jesús tras sus pisadas.

Hoy experimento sus milagros en forma de ayuda y fuerza en las situaciones cotidianas. Jesús se ha convertido en mi eterno amigo desde esa vez. Él se preocupa por mí, me ama y entregó su propia vida por nosotros en forma incondicional. ¡Lo hizo porque Él nos ama sobro todo!

Probadme ahora en esto, dice Jehová… (Malaquías 3: 10). Mira a tu alrededor, y prueba a Dios por un cambio. Si tú estás triste y decepcionado de la vida que tienes y de tus amigos en este mundo, entonces ve donde Jesús de todo tú corazón. Así recibirás realmente una vida feliz, y no menos importante que esto, verdaderos amigos con los cuales puedes tener comunión. Experimentarás que Dios es el mismo de hoy y siempre. Vivimos en un mundo malo e inseguro, ¿Puede haber algo más satisfactorio para el alma, que tener una relación con el DIOS DE LOS MILAGROS?