Un examen libre de preocupaciones

Un examen libre de preocupaciones

Escrito por: Lisbeth Johnsen | Publicado: jueves, 30 de junio de 2011

Se acerca el fin de semestre. Mi escritorio está repleto de cuadernos y apuntes. Es época de exámenes, y mis nervios llegan a ser excesivos.

Estoy sentado inclinado sobre mi escritorio con la nariz en los libros. Es la posición que he tenido en las últimas semanas. En unos días todo habrá terminado y los exámenes estarán realizados. Pero antes que eso, todavía hay un par de días de estrés y dolor de estómago.

Los exámenes finales traen consigo gran cantidad de preocupaciones y estrés. Hasta altas horas de la noche estoy despierto estudiando el programa de estudios, y en voz baja oro para que me toque un buen examinador. Sin embargo, ¿es necesario todo este grado de estrés?

Por lo tanto, en la Biblia está escrito que NO debo preocuparme por nada. ¿Por qué?

En 1 Pedro 5,7 está escrito «echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros». Por lo tanto, en la Biblia está escrito que NO debo preocuparme por nada. ¿Por qué?

«Y si tengo una mala calificación en el examen», pienso, «¿Me dará Dios una buena calificación si no estoy ansioso?» ¿O esto quiere decir otra cosa diferente? En Romanos 8,28-29 está escrito que los que aman a Dios, todas las cosas le ayudan a bien, los cuales también predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo. Por lo tanto, esto quiere decir que independiente del resultado en el examen, será lo mejor para mí.

¿Qué es lo que será mejor para mí?

¿Qué es lo que será mejor para mí? La Biblia nos enseña que al destruir el mal que vive en mi naturaleza humana (La Biblia lo llama «muertos al pecado»), las preocupaciones, la queja, la ingratitud, etc. son sustituidas con paz, bondad y agradecimiento, ¡cosas que tienen valor eterno! Esto es algo que puedo hacer independiente de cómo vaya con los exámenes. Solamente tengo que hacer la voluntad de Dios así como Jesús hizo, ¡y seré increíblemente feliz!

Los últimos días de intensa memorización, se tornan de pronto un poco más fáciles cuando pienso en que tengo un Dios que prepara todas las cosas en forma perfecta para mí. Obviamente tengo que estudiar y dar lo mejor de mí, sin embargo ya no tengo por qué preocuparme, porque sé que con fe y obediencia a Dios todo lo que suceda será lo mejor para mí, independiente de los resultados en los exámenes.

Así que nuevamente me inclino sobre mis libros, ¡ya que hay mucho material para revisar antes del examen!