Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón

Escrito por: Martha Evangelisti | Publicado: miércoles, 13 de enero de 2016

Martha descubre de manera muy práctica, lo que significa hacer todo de corazón como para el Señor.

Había que estudiar para pruebas, terminar tareas, y la ropa sucia se estaba acumulando. Era la tarde que debía estar con el grupo de jóvenes en el  estudio bíblico y me lo estaba perdiendo otra vez. Quería llevar de compras a mis hermanas menores y ayudar a una de mis amigas con su bebé recién nacido, pero no había tiempo.

«Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.»

En lugar de estar con mis amigas, estaba en casa con un montón de ropa sucia y libros. «No tengo tiempo para hacer nada», me vino este pensamiento mientras sacaba la ropa de la lavadora. Cuando rellené la lavadora con otro lote de ropa, de repente me di cuenta del descontento que estaba sintiendo. Entonces recordé un verso. «Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.» Colosenses 3:23.

«¿Puedo lavar la ropa como para el Señor?» Me pregunté.  «¿Puedo hacer mis tareas del colegio como para el Señor?» Sabía que la respuesta era «sí» porque ese Y TODO LO QUE HAGÁIS abarca estas dos actividades. En lugar de quejarme y sentir lástima por mí misma mientras lavo la ropa, puedo orar por alguien, pensar en la Palabra de Dios, o bien cantar una canción edificante. En lugar de hacer mis deberes de mala gana, puedo hacerlo con diligencia, y agradecida que tengo la oportunidad de una educación.

Armada con la Palabra de Dios puedo amar y servir a Dios en cualquier lugar o situación que me encuentre

Este tipo de cosas puedo hacer cada día para expresar mi amor a Dios.  Estas cosas están «ocultas» en mis pensamientos. No me traerán honor y gloria de las personas, ¡pero traerán la bendición de Dios sobre mi vida!

¡Mientras sigo lavando, la Palabra de Dios me llena de gozo y libera del descontento!

«Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica. (...)» Efesios 6:17-18. Cuando oro a Dios por ayuda en mis situaciones, El me da su palabra como una efectiva arma para vencer los pensamientos de descontento.

Armada con la Palabra de Dios puedo amar y servir a Dios en cualquier lugar o situación que me encuentre, ¡puedo hacerlo de corazón, como para el Señor!