40 años de fidelidad

40 años de fidelidad

Escrito por: Anna Risa | Lugar: Melbourne, Australia | Publicado: viernes, 10 de diciembre de 2010

 La iglesia en Australia celebró un especial aniversario el mes pasado. Es que este año se cumplen 40 años desde que Peter Hardenberg y su familia emigraron allí, convirtiéndose en los primeros miembros de Brunstad la Iglesia Cristiana (BCC) en Oceanía. La iglesia en Melbourne ha pasado de 6 miembros en el año 1970, a un número de 110 miembros hoy, los cuales han participado en la celebración del 13 de noviembre pasado.

El evangelista noruego Sverre Riksfjord, quien fue invitado a la fiesta debido a su cercana relación con los miembros locales de BCC, dio el mensaje de apertura en la fiesta. “Todo lo realizado en la iglesia a través de los años, ha sido realizado en el espíritu de la fe”. Sverre continuó leyendo en Zacarías 4, 6-7,

“Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. ¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel ¡serás reducido a llanura!"

“Este es el espíritu de la fe con el cual la iglesia se ha edificado hasta lo que es hoy, y la fe y esperanza son necesarios si la iglesia va seguir creciendo y desarrollándose”.

Paul van Oord, 21años, ha crecido en la iglesia en Australia. Nos cuenta acerca de la impresión que causo la fiesta en él. “He visto lo fácil que es tomar el evangelio a la ligera. En el comienzo toda la gente aquí tuvo que luchar por todo lo que para nosotros hoy es un hecho. Fue una lucha para ellos, sin embargo hoy son personas felices y sinceras”.

"Me sentía tan vacía"

Cheryl Campher comenzó a asistir a las reuniones en el año1974. Cuando ella solo tenía 18 años de edad. Le preguntamos sobre cómo ella experimento la iglesia en aquel entonces, y que fue lo que llamó su atención en aquellos pocos hermanos que se reunían para tener comunión en la Palabra de Dios.

En ningún otro lugar he encontrado un tal contacto de corazón.

 "Ellos me entendieron, así en la forma como llegué. ¡Pude experimentar un cuidado sincero! Estoy segura que si ellos hubieron ido tras mí para cogerme, entonces yo simplemente me hubiera ido”, agrega con una sonrisa. “Sin embargo, no note nada de esto. Ellos me dieron la libertad para ir y venir así como yo lo quería. En ningún otro lugar he encontrado un tal contacto de corazón”.

Cheryl creció en un hogar secular, sin embargo desde muy joven sentía que tenía un llamado mayor. Cuando tenía 14-15 años empezó a buscar en diferentes religiones, tales como la religión Budista e Hindú entre otras. Estaba en la búsqueda de algo que llenara ese vacío que sentía en el interior. “Me sentía tan vacía. ¡Esto obró en mi interior!”.

Una fe personal

 Cheryl también nos cuenta de alegría cuando el vacio fue llenado. Ella en el principio fue guiada a Dios por un vecino de la iglesia pentecostal, al poco tiempo, cuando empezó a sentir la falta de victoria sobre el pecado, tomo contacto con la iglesia.

Aunque en este tiempo eran muy pocos miembros en la iglesia, no causo esto alguna diferencia para Cheryl. "Tenía contacto con adultos y jóvenes. Era muy interesante hablar con los hermanos ancianos, nunca pensé en la diferencia de las edades."

 La hija mayor de Cheryl, Rebecca, describe el hogar donde ella creció, como una casa llena de un amor incondicional. "Cuando joven dije e hice cosas muy estúpidas," admite. "Pero siempre supe que era amada, y que mi madre deseaba lo mejor para mí."

El amor y la seguridad que ella ha experimentado como adolescente en su casa y en la iglesia, ha dado lugar a una convicción más personal de su fe ahora ya joven.

Cuando le preguntamos acerca de cómo hubiera estado ella hoy sin la fe, muy decidida responde: "Perdida y muy triste. No hubiera tenido nada por lo cual vivir. ¿Y qué es lo ahora vivo? que en realidad puedo ser transformada. Esto no quiero decir un cambio externo que sucede a medida que envejezco. ¡Yo puedo ser transformada ahora! No necesito ser la misma persona que era cuando nací," dice con entusiasmo.