Una parada celestial

Una parada celestial

Escrito por: Eva Ditlefsen | Publicado: viernes, 01 de abril de 2011

Las risas resuenan a través de la sala en Brunstad, como miles de campanas metálicas. Hermanas de todas las partes del mundo se han reunido aquí, y cuando cantan, suena como un hermoso coro de ángeles. Uno podría pensar que ha estado en el cielo.

Porque cuando la Palabra es anunciada con tal claridad proyecta luz sobre la propia vida, y uno ve aquellas áreas en la vida que tiene que cambiar – por ejemplo, el egoísmo innato. Esto se abordó específicamente en la conferencia. La luz que brilla desde el pulpito, es como los rayos del sol que penetran el cielo sin nubes sobre Brunstad cubierto de nieve. Y de la misma forma como el sol calienta, así se siente el calor de la palabra anunciada. Hay esperanza. Esperanza sobre una conversión perfecta por la ayuda que se obtiene cuando uno es consciente de su propia debilidad, y busca ayuda en el trono de la gracia. Como Kåre J. Smith en un momento nos preguntó: «... ¿Crees que alguien que ha estado frente al trono de la gracia piensa que ha sido en vano?»

Muchos testimonios acerca de que es posible entrar en esta tierra y degustar de los frutos de una vida en el espíritu de Josué y Caleb. (Lee Números 14,6-9) «…yo que antes era tan impaciente, ¡he llegado a ser paciente!» se oye decir de una hermana anciana, que irradia bondad y ternura. Conmueve los corazones oír tales testimonios. Son vivos ejemplos de lo que puede una larga vida en este espíritu hacer en las personas, a pesar de que en la carne no mora nada bueno (Romanos 7, 18).

Es algo muy especial con la comunión aquí en Brunstad. Las hermanas que a menudo se ven caminando en casa, aquí en Brunstad irradian extra. Uno siente una alegría mayor cuando se reúne con sus viejos amigos. Nuevos lazos de amistad se crean. Es el mundo más natural. Un lugar donde uno puede disfrutar de buena comida, divertirse, reír y charlar, de modo que toda la sala vibra de energía durante las pausas.

Pero cuando una vez más la canción se eleva hacia el cielo, se siente como una parada de boxes en el camino hacia el mundo venidero.