Ayuda desde el trono de la gracia

Ayuda desde el trono de la gracia

Escrito por: Tom Harris | Lugar: Sydney, Australia | Publicado: viernes, 13 de agosto de 2010

En Hebreos 4,16 se nos insta a que nos acerquemos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

 

Por supuesto que necesitamos la gracia, para recibir perdón por los pecados en los cuales hemos caído, pero piensa recibir gracia para el oportuno socorro, de tal manera que ¡no caemos en pecado! ¿Es esto posible? ¡Por supuesto! Tenemos un Sumo Sacerdote que ha sido tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

Él puede compadecerse de nuestras debilidades, porque vino al mundo en todos los aspectos semejante a sus hermanos. Él mismo padeció y fue tentado, así que es poderoso para socorrer a los que son tentados. (Hebreos 4:15 y 2:17–18). Él nos fortalece y nos da ayuda para padecer en la carne de tal manera que no cedemos ante las pretensiones del pecado. Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado. (1. Pedro 4:1)

¡Estas son realmente buenas nuevas! No necesitamos seguir cediendo ante el pecado, sino que podemos recibir gracia y ser victoriosos. Es cuestión de solo creer en el Jesús del cual leemos en Hebreos 2 y 4.

Si reconocemos nuestro pecado y tenemos una necesidad y anhelo sinceros de ser libertados del pecado, podemos acercarnos al trono de la gracia confiadamente. Allí espera nuestro gran Sumo Sacerdote, quien conoce nuestras debilidades y vive para interceder por nosotros. ¡Él está listo y preparado para darnos toda la ayuda que necesitamos para vencer!