¿Es posible ser libre del pecado?

¿Es posible ser libre del pecado?

Escrito por: brunstad.org | Publicado: sábado, 01 de octubre de 2011

Quiénes somos

 
  • Creemos que, después de recibir perdón de pecados, nuestro llamado como discípulos es seguir a Cristo siendo libres del pecado, y llegar a ser santos como Él es santo.
  • Al negarnos a nosotros mismos por medio de la ayuda del Espíritu Santo, entramos en un proceso de santificación.
  • La Biblia es el fundamento y guía de nuestra fe y doctrina.
  • Tenemos iglesias y desarrollamos trabajo de misión en más de 65 países.
  • Este sitio web es especialmente para quienes están interesados en vivir esta vida como un cristiano.

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¿Es posible para mí ser totalmente libre del pecado? Es algo difícil de creer, sin embargo, está escrito claramente en el Nuevo Testamento, que es totalmente posible ser libre del pecado – no solo de las obras exteriores manifiestas del pecado, sino de la raíz del pecado mismo que hay mí, el cual hemos heredado y habita en la naturaleza humana.

Nuestra naturaleza humana

Por nuestra naturaleza, nosotros los humanos tenemos la inclinación de hacer nuestra propia voluntad. En otras palabras, el pecado. A través de mi propia fuerza no tengo ninguna posibilidad de superar estas tendencias, el pecado que mora en mi carne, o mi naturaleza humana. Acerca de esto tenemos muchos ejemplos en el Antiguo Testamento. Cada año el Sumo Sacerdote tenía que entrar al lugar Santísimo, ofreciendo sangre de los toros y machos cabríos para expiar sus propios pecados y los del pueblo. Incluso el más piadoso de ellos, que según la ley era intachable, podía gobernar sobre el pecado que moraba en él.

El sacrificio de Jesús

Al sacrificar un animal en el Antiguo Testamento, la gente podía recibir perdón por los pecados que había cometido, sin embargo este sacrificio no podía quitar el pecado de la naturaleza humana. Otro sacrificio era necesario. Este fue traído por Jesús. Podemos leer en Hebreos 10,4-7: "Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados. Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad."

Llevando a la muerte su propia voluntad, deseos y pasiones, por lo que nunca cometió pecado, a pesar de haber sido tentado.

 “Oh Dios, para hacer tu voluntad” Fue en su cuerpo que Dios trajo este sacrificio, llevando a la muerte su propia voluntad, deseos y pasiones, por lo que nunca cometió pecado, a pesar de haber sido tentado. De esta manera Jesús a través de su camino, ha abierto un camino a la presencia de Dios para todos aquellos que quieren seguirle en sus pisadas. “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne." Hebreos 10,19-20.

La sangre que Jesús tuvo en el lugar Santísimo, en la presencia de Dios, era la sangre de su propia voluntad, y esto lo hizo una vez por todas. Porque Él llevo el pecado en la carne a la muerte, de esta forma ya no hubo necesidad de un sacrificio anual por el pecado.

Pero, ¿Qué pasa con el pecado en nuestra naturaleza?

 A través del sacrificio de Jesús, Él recibió capacidad de perdonar mis pecados, si yo en verdad anhelo seguirle. Esto me da la posibilidad de un nuevo comienzo, pero también me recuerda diariamente que mi pecado en la carne no ha sido quitado por el perdón de los pecados.

La única forma de terminar con el pecado en la carne, es a través del andar por el mismo camino que Jesús anduvo. Es nuestro precursor, Él abrió un camino a través de la carne para que le siguiéramos.

“Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca." 1 Pedro 2,21-22.
Seguir sus pisadas significa que no cometo pecado, lo cual es posible con la fuerza del Espíritu Santo, a través de la humillación y el odio contra los deseos de la carne. De esta manera el pecado muere en mí, y no es consumado. ¡Entonces soy libre del pecado!

“Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios." 1 Pedro 4,1-2

"Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.” Romanos 8,13.