Honroso sea en todos el matrimonio

Honroso sea en todos el matrimonio

Escrito por: Arild Tombre | Lugar: Villers-lès-Moivrons, Francia | Publicado: jueves, 12 de marzo de 2009

En Hebreos 13,4 está escrito: Honroso sea en todos el matrimonio. Nos alegramos que podemos proclamar esto en este tiempo, donde poderes impíos y sin ley están tratando de destruir el matrimonio y la familia, que son los componentes centrales de la sociedad.

Pues, es nuestro deber y nuestro honor anunciar esto y ser testigos fieles de la vida matrimonial y familiar de acuerdo a la voluntad de Dios.

Y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Hechos 1, 8. Este es un verdadero llamado y misión de un discípulo de Jesús, incluso hoy. Por lo tanto, debemos decir como el profeta Isaías: Heme aquí, envíame a mí. Pero debemos tener en cuenta que es primeramente en Jerusalén donde debían ser testigos; donde debían comenzar. Puede ser tentador querer hacer algo para Dios hasta lo último de la tierra. Sin embargo, ¿qué puedes hacer en lo último de la tierra, si no puedes ser un testigo en tu hogar? Ahí con nuestra vida debemos ser testigos de la bondad de Dios, del camino tras las pisadas de Jesús, del evangelio que es el poder de Dios para salvación, sí, una salvación cada vez más profunda.

¡Qué testimonio en tiempo oscuro! Padres que por experiencia propia pueden dar testimonio de un profundo y sincero amor el uno por el otro. E hijos que crecen para ser testigos de Jesucristo de una vida feliz en Dios. «¡Heme aquí, envíame a mí!» Sí, primeramente a nuestro hogar, nuestra Jerusalén personal. Si eres un testigo fiel allí, entonces Dios te utilizará en «Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra», si fuera esta su voluntad y orientación con tu vida.

El que es un testigo del Señor en su hogar y familia, es testigo de algo maravilloso. Por ejemplo: Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Mateo 19, 6. Así se refiere Jesús al matrimonio y dice al mismo tiempo que el hombre con su mujer son uno. Esto es verdaderamente maravilloso. ¡Tú que eres un joven hoy, lucha por esta maravillosa vida! Y si es la voluntad de Dios que un día te cases, mantiene tu futuro matrimonio en honra. ¡Preservando tu senda pura!