Niños – un regalo del Señor

Niños – un regalo del Señor

Escrito por: Gudrun Tøgard | Lugar: Bergen, Noruega | Publicado: martes, 27 de abril de 2010

Se dice que un alma es más valiosa que todo el mundo. ¿Se nota esto en la manera que diariamente tratamos a los niños?

Cuando creemos en Dios realmente tenemos algo valioso para dar a nuestros niños. Piensa recibir una guía para ellos, darles la palabra de vida, esperanza y ¡fe de una vida feliz! Esta es una tarea totalmente posible para nosotros como padres, pero para tener éxito con esto, ¡necesitamos ayuda! Esta ayuda la podemos recibir de Dios, y a través de la comunión y hermandad con los fieles.

Lugar para los niños

 

En la diaria comunión puede, con frecuencia, suceder que hay poco lugar para los niños en las casas. Ellos, de alguna forma, van en el camino de recibir una educación, una carrera y bienes materiales. Por supuesto que a la mayoría le gustaría tener hijos, formar un hogar para el bienestar y alegría de ellos. Pero esto debe encajar de forma idéntica con mis propios deseos y necesidad.


La Biblia nos enseña algo totalmente diferente. El Rey Salomón dice en el salmo 127, 3: He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. En una canción también esta escrito: « ¿Se te ha sido manifiesto cuán grande es este regalo? No hay nada más valioso que el alma de un niño… Si bien los niños pueden darte afán y trabajo mientras crecen. Permanentemente limpias y te esfuerzas todo el día. Pero un día son grandes- se van. Te gozarás que todas las pruebas las sobrellevaste con canción.» (Caminos del Señor, canción n°402)

El cuidado

 

Cuando los niños están a nuestro alrededor ellos percibirán cuánto nosotros los valoramos. Cuando nosotros como padres estamos firmes y atentos en nuestra fe, esto es notado por los niños en cada cosa que hacemos, ya sea prosperidad o adversidad. Los buenos pensamientos, el aliento, el tiempo, el interés y el respecto que damos a nuestros hijos van a crear buenos recuerdos en su interior para toda la vida.


¡Qué bueno es para ellos y para nosotros que participemos de sus juegos! Ser uno de ellos y no uno que solo «se ocupa de ellos». Podemos construir compañerismo cuando participamos con un poco de payasadas, compitiendo, jugando, cantando juntos, ya sea en paseos o en las vacaciones. Es tan fácil hablar con ellos, tengamos una mente abierta para cada uno, y ¡simpaticemos con ellos llenos de amor! Ellos sentirán que nosotros como padres tenemos cuidado por ellos, de tal manera que pueden estar seguros cuando entren en el tiempo de la juventud.

Los niños son valorados

 

En nuestra iglesia se hace un trabajo fantástico y muy amplio que tiene como finalidad complacer la necesidad de lo niños de todas las edades. Esto sucede a través de juegos y actividades, que tempranamente le dan una valiosa red de apoyo la cual pueden tomar para el resto de la vida. Muchos son los que han experimentado de ésta sistemática- y el trabajo juvenil ha influido para que ellos guarden la fe que recibieron en su niñez.

 

Así lo hemos experimentado a través de varias generaciones que cuando los niños son valorados, cuando pueden desarrollarse fuera de lo que es natural para ellos, entonces se crea una buena tierra para sembrar, donde la semilla, que es la palabra de Dios, puede ser sembrada.