El amor es más ferviente cuando andamos en la luz

Publicado: 26. septiembre 2011

Al andar en la luz, uno se acerca más Dios, y como resultado de esto, también nuestro amor se vuelve más ferviente. Esto nos enseña Kåre J. Smith en una de sus prédicas en Brunstad.

Explica además, que una tal aura de amor no tiene nada que ver con el carisma – sino que esto proviene de una vida interior fiel.

Smith se refiere a cómo Pablo lo tenía frente a los tesalonicenses: «Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos. Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos.» (1 Tesalonicenses 2, 7–8). Una tal bondad da confianza en el servicio, y fortalece la comuion y la unidad.