¡Es revelado a los niños!

Escrito por: La Redacción | Publicado: 10. agosto 2010

En la conferencia de agosto en Brunstad, Arild Tombre leyó en Mateo 11,25, donde Jesús dice: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.»

– Si nos consideramos entre los sabios y entendidos, que piensan que saben esto y creen lo aquello – ¡bueno, entonces también estas cosas nos son ocultas!, dice Tombre, y da un ejemplo de la diferencia que hay entre un equilibrista que va hacer una presentación y un corredor que corre hacia la meta. El equilibrista se puede comparar con «el sabio y entendido» mientras que el que corre es el «sencillo».

– (El equilibrista) debe concentrarse atentamente. No puede permitirse dar un paso, medio paso, o un cuarto de paso a la derecha o a la izquierda, de lo contrario caería y el espectáculo habría terminado.
Contrariamente, Tombre habla sobre la situación opuesta del que corre.
– No hay ningún espectáculo, no hay nada que lograr, ¡el único objetivo es llegar a la meta! Y digamos que fuese muy desafortunado, y-, digamos que simplemente se cae, o un suceso le impide que tenga éxito, o genera que le vaya muy mal. -¿qué hace entonces el que es sencillo? ¡No tiene nada más que levantarse y seguir corriendo!

Tombre relaciona este nuevo ejemplo con la vida cristiana.
– Hemos recibido las más preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas lleguemos a ser participes de la naturaleza divina! ¡Y tras esto corremos – ¡esta es nuestra meta!