La hermandad - el Cuerpo de Cristo

Escrito por: Trond Eivind Johnsen, Mark Cheetham | Publicado: 25. noviembre 2011

Hay muchos pensamientos y opiniones acerca de cómo una iglesia debe organizarse, sin embargo en la Biblia aprendemos sobre la relación de Jesús con sus hermanos. Esta hermandad también se describe como el cuerpo de Cristo. ¿Cómo funciona esto?

– Cuando piensas en un cuerpo natural – pensemos por ejemplo en una mano. La mano no hace lo que el brazo le pide que haga; sino que hace lo que la cabeza le pide que haga – pero si quitas el brazo, la mano queda inutilizable, explica Sam Petkau, de una manera muy sencilla.

Los discípulos de Jesús son miembros en el cuerpo de Cristo, y se necesitan mutuamente para llevar a cabo lo que la cabeza les pide hacer. La cabeza del cuerpo de Cristo es Jesucristo, y son sus pensamientos los que están en los diferentes miembros.

¿Cómo me convierto en un miembro del cuerpo de Cristo?

No por el hecho de estar registrado en la organización correcta uno se convierte en parte de este cuerpo. Jesús mismo explicó por qué: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.» (Lucas 9,23). Esto también quiere decir renunciar a nuestra propia voluntad. Esto lo hizo Jesús mismo cuando dijo «No se haga mi voluntad, sino la tuya». Si hacemos lo mismo, entonces entramos en contacto con Jesús mismo y nos convertimos en un miembro de su cuerpo, explica Sam Petkau.

En Efesios 4, 11-12 está escrito: «Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo». Pablo aquí describe cómo tiene que funcionar la iglesia. Jesús dio a los discípulos diferentes dones para edificar el cuerpo de Cristo.

Ve la entrevista con Sam Petkau, de Canadá, en la ventana superior.